El interrogatorio y proceso legal de Reality Winner marcó a la política de los Estados Unidos en 2017 al convertirse en el primer caso de delito de filtración bajo el mandato de Donald Trump. Esta cinta coescrita y dirigida por Tina Satter, titulada Reality, es un thriller que desmenuza las 4 horas del interrogatorio con ayuda de una brillante interpretación de Sydney Sweeney. 

Este largometraje nominado a Mejor Película en los Premios Gotham 2023, recrea el interrogatorio del FBI a Reality Winner (Sydney Sweeney), una joven traductora de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, a quien se le acusa de filtrar información clasificada sobre la intervención del gobierno ruso en las elecciones presidenciales de 2016. 

En su primera película como directora, Tina Satter realiza un trabajo impecable llevando este acontecimiento al séptimo arte — ella ya había desarrollado esta narrativa en su obra de teatro Is This a Room? — ya que cuida cada detalle del caso real, como la cercanía que hay entre el tiempo de la acción y el tiempo transcurrido en la película, la representación minuciosa de la casa que Reality alquilaba en Augusta en 2017 y la ropa que llevaba puesta durante la investigación. La base para que esta historia no sea un thriller cualquiera es la utilización de las transcripciones reales del interrogatorio, así como el inteligente uso en el montaje de algunas fotografías que se tomaron durante el suceso. 

Satter hace que la película tenga una esencia teatral por su escenificación y su limitado uso de sets para plasmar esta historia de una forma simple, pero intrigante a la vez, y esto es con ayuda de la fotografía de Paul Yee que acrecienta la incertidumbre y tensión del interrogatorio conforme transcurre el filme . Por ejemplo, los planos contrapicados del Agente Garrick (Josh Hamilton) y el Agente Taylor (Marchánt Davis) enfatizan la autoridad y el poder que tienen sobre la sospechosa, mientras que el lento paso de los planos medios hasta los primerísimos planos del rostro de Reality conforme avanza el interrogatorio, potencializan su angustia.

A pesar de su ausencia casi total, el uso de la música también juega a favor de la narrativa puesto que se utiliza solamente en los momentos cumbre y de mayor presión, sobre todo cuando el interrogatorio alcanza un clímax en donde, si no conoces la historia, comienzas a dudar de las verdaderas intenciones de los agentes del FBI. Aquí, la cineasta estadounidense aprovecha su experiencia como dramaturga para desarrollar esa tensión a partir del lenguaje cinematográfico. 

El guion de Tina Satter y James Paul Dallas tiene una estructura clara y es constante, ya que poco a poco revela los detalles en relación al panorama político nacional, los cuestionamientos que existen alrededor del involucramiento de Reality y el desenvolvimiento administrativo de la investigación para generar el conflicto. Incluso, da una sensación de rareza el ritmo con el que hablan sus personajes — más apegado a un lenguaje cotidiano con sus pausas, sus dudas y sus muletillas —, lo que da paso a una evolución más realista para generar intriga y dramatismo. 

Por su parte, las actuaciones son extraordinarias, comenzando con la protagonista Sydney Sweeney (Anyone But You), quien nos sigue deslumbrando con sus nuevos proyectos, esta vez en una interpretación natural de una joven militar que presenta distintos matices de inocencia, culpabilidad, timidez y hasta un sentido del humor muy peculiar ante la situación. Por otra parte, Josh Hamilton (Eighth Grade) encarna de forma excepcional a uno de los agentes del FBI, pues es burocrático y molesto, pero falsamente amable al momento de interactuar con Reality. 

Reality es un thriller impactante y efectivo gracias al gran trabajo técnico que presenta su directora Tina Satter para hablar de un tema controversial, hacernos empatizar con la protagonista y dejarnos cuestionamientos relacionados con la responsabilidad moral y el sistema de vigilancia. 

“Reality” ya está disponible en MUBI