Las crisis económicas siempre son una oportunidad para que ciertos grupos políticos culpen de la desgracia a minorías con discursos xenofóbicos y racistas que usualmente terminan en políticas discriminatorias o incluso en genocidios brutales. Esta compleja situación política se ve reflejada en la nueva película del director Tae-hwa Eom, Sobrevivientes: Después del terremoto o Concrete Utopia, una muy acertada alegoría sobre el mundo actual.

Tras un terrible terremoto que parece haber arrasado con todo Corea del Sur (y con el mundo), solo un edificio queda en pie. Sus residentes pronto se enfrentan a una dura decisión: ¿Qué hacer con la gente que viene de afuera a pedir ayuda? En un mundo con recursos escasos y muy pocas oportunidades para sobrevivir, ¿todavía se puede tener empatía y generosidad?

Los personajes representan distintas formas de afrontar el conflicto. Myung-hwa (Park Bo-young) es una enfermera que considera que expulsar a la gente que necesita ayuda es inhumano, pero carece de la fuerza o los recursos para tomar cartas en el asunto, sobre todo cuando la mayoría prefiere el aislamiento y dejar morir a los “forasteros”. Su esposo (Park Seo-joon) tiene también conflictos morales, pero elige ignorar el problema porque el sistema le beneficia. Por otro lado está el duro y despiadado líder electo (Lee Byung-hun) quien instaura un régimen militar, apoyado por Keum-ae (Kim Sun-young) una mujer de clase acomodada que maneja los recursos.

A través de este microcosmos que representa la sociedad, el director maneja mucho suspenso, intriga política e importantes reflexiones sobre nuestro actuar en crisis humanitarias, todo esto sin jamás sacrificar el entretenimiento. La historia evoluciona por lugares inesperados: los peligros aumentan conforme los recursos se van acabando, y los dilemas éticos se vuelven más complejos. Las actuaciones, sobre todo la de Lee Byung-hun (Emergencia en el aire), son excelentes en todo momento, cada actor es capaz de sacar a su personaje de lo que pudo ser un estereotipo y darle dimensiones interesantes incluso en los momentos más oscuros.

Hay que aplaudir el diseño de producción, que convierte un conjunto habitacional en un escenario distópico y realista a la vez. Los escombros y elementos propios del edificio son utilizados de forma ingeniosa para construir esta microsociedad con muros para alejar a los extranjeros y mecanismos de supervivencia primitivos pero efectivos (como una gran grieta que se convierte en un basurero comunitario). Los efectos visuales son bastante buenos en la reconstrucción del terremoto, el cual se ve impresionante y devastador. Una secuencia que nos lleva a los adentros del desastre natural es bastante aterradora y nos pone perfectamente en contexto del miedo que vivieron estas personas.

Sobrevivientes: Después del terremoto convierte un edificio en un escenario lleno de acción y suspenso que funciona como alegoría de temas sociales relevantes. Cumple con las expectativas de ser una película de supervivencia a la vez que no deja de lado su inteligente discurso político, sobre todo en el uso de sus personajes como reflejo de distintos roles que existen en la sociedad. Es una experiencia cuyo dinamismo y emoción vale la pena disfrutar en la gran pantalla.

“Sobrevivientes: Después del terremoto” o “Concrete Utopia” se presentó en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2023 y es la selección de Corea del Sur al Oscar a Mejor Película Internacional 2024.