Después de escribir el guion de la galardonada Sin señas particulares, Fernanda Valadez y Astrid Rondero comparten labores de dirección en Sujo, cinta que también aborda la problemática de narcotráfico en México. La historia sigue la niñez y juventud de su personaje homónimo después de convertirse en huérfano a causa del asesinato de su padre, quien trabajaba como sicario en Tierra Caliente, Michoacán.

El pequeño Sujo (Kevin Aguilar) es acogido por su tía Nemesia (Yadira Pérez) y empieza a vivir en los cerros, lejos del pueblo y también del peligro, pues varias personas tratan de encontrarlo para darle el mismo destino que su padre. Nemesia lo educa hasta donde puede: cuando Sujo llega a la adolescencia (interpretado por Juan Jesús Varela), ella entiende que su protección acaba cuando él comienza a tener deseos de libertad.

Al ser un coming-of-age, la influencia del entorno marca los fundamentos de Sujo, por ello, Valadez y Rondero deciden contar la historia por medio de cuatro capítulos nombrados por las personas que tuvieron un impacto en la vida del protagonista. La cinta demuestra que la mayor influencia de Sujo son las mujeres en su vida: el elenco femenil conformado por Pérez, Karla Garrido y la escritora Sandra Lorenzano destaca por su capacidad de plasmar la fuerza del cariño irrefrenable que sienten sus personajes hacia el protagonista. Por otro lado, la actuación de Varela es callada pero poderosa y contenida, pues le da vida a un personaje reservado que busca desprenderse del legado de su padre.

Nacer y crecer bajo el manto de la violencia son acciones que algunos mexicanos entienden, ya que no muchos pueden salir de la burbuja de su privilegio y ver las carencias que tiene parte del sector mexicano; Sujo se mueve con empatía y no juzga las acciones de los personajes sino que las presenta como una consecuencia sistemática. De igual forma, la cinta pone en la mesa temas como el determinismo y el libre albedrío, pues cuestiona si uno puede escoger su destino aun cuando existen muchas adversidades en su camino.

La representación de la violencia en películas mexicanas suele ser explícita y gratuita, es un tropo que lamentablemente se ha vuelto común cuando se quiere hablar de historias formadas en ambientes malignos. Claro que en Sujo hay violencia, solo que es presentada con cuidado: solo aparecen las consecuencias de las agresiones, nunca el acto como tal. Aquí juegan un papel importante las sombras y la poca iluminación que la cinefotógrafa Ximena Amann le da a estas escenas; el naturalismo de estos visuales nos permite sentir la violencia sin necesidad de verla.

Sujo muestra la realidad del país sin explotar a sus personajes y sus circunstancias, en cambio, la cinta comprende las carencias y los privilegios que la población mexicana tiene relacionadas con el mundo del narcotráfico y la violencia. Sujo es un poco más optimista que Sin señas particulares, pues nos da una compresión esperanzadora de aquellas personas que buscan romper los ciclos de violencia y machismo inculcados desde la niñez.

“Sujo” tuvo su estreno en el Festival de Sundance 2024 en donde ganó el Gran Premio del Jurado en la World Dramatic Competition.