Marruecos no guarda registro histórico de los años 80, una época marcada por represión e injusticia social. Por otro lado, la cineasta marraoquí Asmae El Moudir no tiene fotos claras de su infancia ni de su familia, todas fueron quemadas por su abuela Zahra. ¿Cómo están relacionadas estas dos ocurrencias? ¿Qué pasa entonces cuando no tenemos un registro visual de nuestro pasado? ¿Cómo pueda afectar esta ausencia histórica a una familia o a una nación? Jugando de manera brillante con los límites de la no ficción, El Moudir conecta su historia familiar con la de su país para responder estas preguntas en su galardonado largometraje The Mother of All Lies.

Que la visionara documentalista Kirsten Johnson (Dick Johnson is Dead) le haya otorgado a The Mother of All Lies el premio de Mejor Documental en Cannes 2023 (compartido con la igualmente inventiva Four Daughters) es un testimonio de la brillante dirección de El Moudir, quien utiliza una estructura poco convencional y miniaturas de su vecindario, su casa. su familia y sus vecinos para explorar un pasado nublado por una red de mentiras. 

El nivel artístico del filme es deslumbrante. Las miniaturas fueron creadas por el padre de la directora, y vestidas por su madre. La atención a detalle en las figuras, su acomodo en la casa o hasta la iluminación de cada cuarto son elementos cuidadosamente orquestados para contar la historia y darle luz a ciertos aspectos íntimos de la familia. Algunos escenarios, como una cancha de fútbol, son presentados con un propósito pero más tarde cobran un significado diferente. La narración de la propia El Moudir evita explicaciones burdas y genera intimidad para cumplir su misión de ayudarnos a navegar por el laberinto de secretos y mentiras.

Figura central en esta historia es la matriarca de la familia Zahra, una temida mujer que desborda odio y “rige” con puño de acero sobre todxs; la propia Asmae se refiere a ella como una dictadora que al hablar hace que todo mundo quede paralizado de miedo. Zahra no quiere hablar sobre los acontecimientos de junio de 1981 que marcaron a su familia (y el vecindario), se rehusa a cooperar con su nieta e incluso se niega a llamarla “cineasta”. Es como si el simple hecho de participar en The Mother of All Lies fuera a romper el silencio que ha guardado durante tanto tiempo.

El Moudir no busca que sientas lástima por su familia, sino que comprendas de dónde viene su trauma. Con precisión y paciencia, la dirección parte de la ausencia de fotografías de su infancia para explicar cómo las pequeñas mentiras que se fraguaron en el seno de su hogar crecieron como bola de nieve hasta consumir la memoria colectiva de la familia. Al reconstruir los hechos con miniaturas, escuchar testimonios y revivir experiencias, este grupo de personas comienza a reconciliarse con su pasado; si bien hay un nivel de artificialidad en la puesta en escena de algunos momentos, las emociones de la familia son genuinas.

El acomodo del espacio de trabajo da pie a una puesta en escena dinámica que subraya las divisiones familiares: la escena del ilustrador, por ejemplo, está dirigida de tal manera que puedas apreciar la corrosiva personalidad de la abuela y el miedo que genera en lxs demás. Esto es exacerbado por la inteligente fotografía de Hatem Nechi quien, además de utilizar numerosos planos detalle para ayudar a contar la historia con las miniaturas, se mueve con sultura por el espacio, ocultando y revelando a los sujetos y sus emociones mientras descubrimos sus secretos. La dirección de la escena en la que un sobreviviente narra lo que vivió en las “revueltas del pan” es excepcional porque combina los elementos técnicos y artísticos para dejar caer como martillo el peso del trauma que los eventos históricos tienen sobre el pueblo.

Crucialmente, The Mother of All Lies no es la historia contenida de una familia sino que también se puede extender a la de Marruecos y cualquier nación. Si hay un borrado de la historia ―ya sean documentos, fotografías o cuerpos― no existe la posibilidad de reconciliación con el pasado y ese dolor puede permear por generaciones. Asmae El Moudir utiliza al cine para reconstruir, entender y crear un nuevo comienzo para su familia, uno en donde ese dolor se quede solamente en los muros que tantos secretos guardaron por años.

“The Mother of All Lies” forma parte del Short List de DOC NYC 2023. Ganó Mejor Dirección (Un Certain Regard) y el Ojo de Oro a Mejor Documental en Cannes 2023, y es la selección de Marruecos para el Oscar a Mejor Película Internacional 2024.