Un varón, ópera prima del director Fabián Hernández, nos deja ver un pequeño fragmento de la vida de Carlos (Dilan Felipe Ramírez), un chico que vive en un refugio en un barrio de Bogotá cuyo mayor deseo es pasar la navidad con su familia, desgraciadamente su madre está en la cárcel y su hermana desaparece constantemente para trabajar y poder pagar sus deudas. La historia de Carlos puede ser particular, lo seguimos solamente durante un instante, sin embargo la película transmite un mensaje universal sobre los roles que asumimos en la sociedad para sobrevivir.

La propuesta de Un varón es sencilla en apariencia: la trama parece inexistente pues solamente seguimos a Carlos por el barrio, interactuando con distintas personas, trabajando, conviviendo con sus amigos y compañeros del refugio. El valor de la cinta radica en las interacciones, en los personajes de fondo y en las pequeñas acciones de Carlos.

Cuando comienza la película, por ejemplo, vemos grupos de jóvenes jugar fútbol, levantar pesas o fumar, Carlos, en cambio, se dirige a la peluquería y pide un corte “de hombre”; esta no será la última vez que lo veamos cortarse el cabello. Se preocupa por su apariencia pero necesita verse como un “hombre” según los estándares de su contexto. En otro momento Carlos observa a varios chicos haciendo ejercicio y estos lo invitan a seguir su ejemplo para ganar músculos y poder pelear, el chico los ignora. Escenas como esa se repiten a lo largo de todo el metraje y sirven para contrastar a Carlos con su entorno: él es distinto pero se fuerza a encajar.

Hernández presenta a Carlos como un chico sensible preocupado por su madre y buscando una familia que le ha sido negada, sin embargo parece ser la única persona de su barrio con esas preocupaciones o sensibilidades; el resto de sus compañeros e inclusive su hermana permanecen indiferentes, están absortos en los constructos y estereotipos sociales, cumplen un papel que les tocó representar y quieren forzar a Carlos a hacer lo mismo.

Dilan Felipe Ramírez, en su primer papel en el cine, interpreta a un personaje complejo: carga una pesada máscara de masculinidad tóxica, machismo y violencia pero en la intimidad explora su sexualidad, emociones y deseos profundos; Carlos es un personaje que lucha con una dualidad interna y los recursos actorales de Ramírez transmiten abundante información: su mirada y su postura nos indican cuando Carlos está imitando a los otros chicos a su alrededor, mimetizándose con ellos, sin embargo cuando está solo en una habitación o protegido por el anonimato de la oscuridad de un club nocturno, no duda en romperse, sus movimientos se vuelven más cuidadosos, explora su cuerpo, se mira al espejo con curiosidad. Desgraciadamente la cinta solamente presenta una situación tras otra para darnos ejemplos de masculinidad tóxica y de Carlos reaccionando antes estos escenarios pero no hace nada más con toda esa información.

Pese a tener ideas interesantes, Un varón no termina de desarrollarlas y se siente solamente como un planteamiento alargado. El retrato que hace Fabián Hernández de los barrios bogotanos es rico en detalles y siempre hay algo sucediendo en el fondo; la actuación de Dilan Felipe Ramírez es extraordinaria y transmite a la perfección la complejidad de los conflictos internos del personaje, pero el director no hace nada más allá de presentar la crisis de su protagonista.

“Un varón” es la selección de Colombia para el Oscar a Mejor Película Internacional 2024 y tendrá un estreno limitado del 8 al 15 de diciembre en Nueva York (más información en cinemavillage.com).