Cerca del final de Una historia de amor y guerra, una ceremoniosa narradora repite la famosa frase de Marx: “La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”, para luego añadir unas cuantas anotaciones más de su propia cosecha. Este es el espíritu que guía la nueva cinta de Santiago Mohar Volkow, una divertida e inteligente sátira cuya ridiculez denuncia los abusos sistemáticos en México, así como la naturaleza cíclica de la historia.

Pepe (Andrew Leland Rogers) es un arquitecto millonario y egoísta que, a base de sobornos y corrupción, planea construir un centro comercial y residencial enorme en una zona protegida, todo esto además robándole el agua y recursos naturales al pueblo originario de la zona (algo no muy lejano a la realidad). Planea casarse con Constanza (Lucía Gómez-Robledo), una joven adinerada cuyo primo, Teo (Dario Yazbek Bernal), es un desdichado poeta enamorado perdidamente de ella. La vida de Pepe va perfectamente, hasta que un revoltoso llamado Engels (Aldo Escalante Ochoa) y la revolucionaria Justina Venganza (Mónica Del Carmen) amenazan con destruir sus planes.

El director toma las figuras del emperador Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota, ahora encarnados en un empresario y una chica rica, para retratar los vicios del país en un tono fársico, pero no por ello carente de dureza. De manera similar a Fuego fatuo, Mohar Volkow utiliza el absurdo para señalar las injusticias políticas y la ridiculez del sistema. Entre animales parlantes, melodrama absurdo e (intencionales) incoherencias narrativas, hay mucha originalidad en cuanto a cómo se muestran temáticas tan serias respecto al resto del cine nacional.

Qué tan atinado es el humor creo que dependerá un poco de tus gustos, por ejemplo, una escena involucrando a un diputado, una lluvia de dinero y sexo oral fue demasiado exagerada para mí, pero varias personas estaban riéndose casi a carcajadas en la sala. Algo muy acertado es mantener la crítica en las clases privilegiadas. Si bien se retrata a los revolucionarios, estos nunca son motivos de burla, más bien ésta se centra en los empresarios, los terratenientes, los amigos de Pepe o incluso en Engels, quien trata de limpiar las culpas de pertenecer a una clase privilegiada uniéndose al “pueblo”, pero desde una óptica condescendiente.

Además del tono poco habitual, otro atractivo de Una historia de amor y guerra es su estética. Los preciosos vestuarios de época en medio de personas que utilizan celulares o viajan en limosinas acentúa su separación de la realidad, resalta su estancamiento en una burbuja de la cual el 99% del país no forma parte. Los vestidos de Constanza en particular son una belleza que además la distinguen del resto del mundo. Esto queda aun más claro cuando vemos los vestuarios modernos y nada elaborados de los revolucionarios. 

El diseño de producción es sumamente colorido, con especial atención al color rojo. Los escenarios despampanantes que rayan en lo kitsch son fundamentales para cimentar el acercamiento absurdista de la cinta desde el inicio y hacen de lo fastuoso algo ridículo y de mal gusto, incluso grotesco a ratos: opulencia carente de elegancia. Esto es ayudado por una fotografía que prioriza los planos amplios para sumergirnos en el contexto de nuestros personajes y permitirnos apreciar este derroche, como un pozo lleno de oro y billetes o un calabozo lleno de sopas Maruchan, y cuyos primeros planos están reservados principalmente para Constanza y su caída en la locura con las desventuras de Pepe, algo muy importante para el desenlace de la historia.

Una historia de amor y guerra es una divertida y muy creativa sátira cuya denuncia logra formar conexiones entre el pasado y el presente de México de manera acertada. Su estética sobrecargada sumada a su abundancia de temas puede resultar abrumador a ratos, pero el carisma de su elenco y su aguda crítica evitan volver pesada la experiencia. Aunque sus chistes no siempre aterricen como espera, es sobre todo una propuesta original y arriesgada cuyo espíritu alocado es bienvenido en el cine mexicano.

“Una historia y guerra” formó parte de la sección Ahora México de FICUNAM 2024.