Con espectaculares tomas en donde hombres a caballo recorren vastas planicies mientras una música al estilo Morricone los acompaña, los primeros minutos de Los colonos de Felipe Gálvez Haberle apuntan a que estás ante un western clásico. Sin embargo, el cineasta chileno rápidamente comienza a no solo subvertir el género, sino a ponerlo de cabeza. Esta película, selección de Chile para el Oscar, es más bien un antiwestern en donde, a diferencia de tantos clásicos hollywoodenses, el hombre blanco no es el héroe. Esta es una historia de genocidio indígena poco conocida en el país.

La película se desarrolla en 1893 y sigue a un militar inglés, un mercenario estadounidense y un chileno mestizo durante una expedición, encomendada por José Menéndez, para purgar a Tierra de Fuego de su población indígena selk’nam.

En toda Latinoamérica existe un historia de genocidio y colonialismo que se ha ocultado o ni siquiera se ha reconocido. Para Felipe Gálvez Haberle era importante representar una de estas realidades poco conocidas de Chile: el exterminio selk’nam. Para lograrlo, la violencia era necesaria.

“Me parecía importante mostrar la violencia. La historia es mucho más violenta que la que yo muestro”, explicó Gálvez Haberle a La Estatuilla en un junket de prensa durante el Festival Internacional de Cine de Morelia 2023. “Me pareció importante dejar que se cortaban orejas porque de lo contrario se va edulcorando la historia y pareciera que no es tan violenta. Si ibamos a pasar por este proceso de colonización, había que mostrar la mayor cantidad de violencia”.

La realización de la película tardó casi 10 años, por lo que retratar la brutalidad con la que ocurrió el genocidio era necesario. “No creo que vayan haber muchas más películas sobre este tema, entonces si yo no lo hacía siento que se estaba desperdiciando una oportunidad de que esas imágenes se generaran. A mí no me interesa que la audiencia lo pase mal todo el tiempo, quiero que reflexionen dentro de la película, que se emocionen y necesito mantenerlo como cómplice”, dijo el director. “Tengo la suerte que, generalmente, al proyectar la película la gente no se va del cine y eso me pone muy contento, y creo que eso se debe a que hay un esfuerzo en contar las cosas de una manera que sean atractivas y que también sean contradictorias porque de alguna manera esa escena de la matanza es hermosa y eso también es una provocación porque es terrible pero es hermosa”.

La escena en sí ocurre durante la primera mitad de la película pero no es la única representación de la violencia que se ejerció en contra de los selk’nam.

“Era importante mostrar la violencia, no se podía evitar y había que mostrar todas las violencias: la violencia física que es la que más estamos acostumbrados a ver por el cine pero también era mostrar la violencia sistemática del estado”, explicó. “La última escena es otro tipo de violencia que es la más cotidiana, es la que podría está sucediendo en una comisaría acá a dos cuadras. Es una violencia muy cercana que puede estar en tu casa”.

“Los colonos” tuvo su estreno mexicano en FICM 2023.