Autobiography (que en español significa “autobiografía”), es un título muy apropiado para el debut cinematográfico del director indonesio Makbul Mubarak. En ella, el cineasta usa la relación entre un joven y un militar como alegoría de la experiencia de su país. Construido con mucha delicadeza y tensión, este trabajo es un gran ejemplo de la capacidad de las historias para transmitir realidades sociales complejas a través de casos particulares.

Rakib (Kevin Ardilova) es un joven que vive solo y se dedica a cuidar la enorme casa de una familia que ya no la habita. Un día, regresa el dueño de dicha propiedad: el general Purna (Arswendy Bening Swara), quien ha vuelto para lanzar su campaña para alcalde. Este hombre toma a Rakib bajo su protección y el chico se deja seducir por las riquezas que vienen con el poder del militar. Sin embargo, una tragedia saca a relucir el costo moral que viene con esos beneficios, y pone a Rakib en un peligroso dilema.

Construida a modo de coming-of-age mezclado con thriller, la película se centra en la relación entre Rakib y Purna como si el segundo fuera una especie de maestro del primero. Sin embargo, desde los primeros momentos uno puede ver el miedo que provoca el general en el joven: cada acción buena o amigable viene seguida de alguna amenaza o grito. También la actitud de la gente alrededor de él nos da señales de que es una persona peligrosa, acostumbrada a tomar lo que quiere.

Arswendy Bening Swara plasma perfectamente esta presencia intimidante: pese a no ser ni el más grande ni el más musculoso, cada que aparece a cuadro se nota lo imponente que es. Sin embargo, la película nunca lo glorifica o lo hace aspiracional: el aura de miedo que transmite a la gente necesitada del pueblo deja claro que es una persona egoísta, que usa un discurso populista para aprovecharse de los demás. Además, aunque él dice que ve a Rakib como un hijo, la película también sugiere sutilmente cierto deseo por el joven, que raya en el acoso y lo invasivo.

Kevin Ardilova por su parte nos muestra la evolución del protagonista de forma coherente pese a los grandes cambios que sufre el personaje: sus dudas ante el acercamiento del general, su emoción y soberbia cuando cree haberse ganado su confianza, y su miedo al darse cuenta de lo que es capaz. El chico representa al pueblo, embelesado ante un líder nuevo y fuerte, solo para darse cuenta luego que esa imposición militar viene con un precio. 

Esta relación funciona como alegoría de la dictadura militar que vivió Indonesia a lo largo de tres décadas. El general, por ejemplo, tiene lazos con las empresas que le quitan la tierra a la gente para construir centrales eléctricas: él asegura que esto es beneficioso para todos, pero no toma en cuenta a quienes son despojados de sus posesiones en beneficio de él (quien, además, siempre tiene electricidad independientemente de las centrales). En la dictadura indonesia también hubo inversión extranjera y crecimiento económico, pero éste solo enriqueció al militar y sus allegados, no por nada es considerado uno de los gobernantes más corruptos de la historia.

Si bien conocer este contexto histórico enriquece la experiencia de ver la película, pues los personajes se convierten en símiles del pasado militar y el nuevo futuro indonesio, incluso sin saber nada del tema es fácil seguirle el ritmo a la historia gracias a sus mensajes universales, como los peligros de la militarización, los dilemas morales ante el aumento de poder y la importancia de luchar contra el abuso del pueblo. Además, su estructura de thriller la hace atrapante más allá de su carga social, muy al estilo de Blanquita e Inshallah a Boy.

La fotografía tiene varios planos secuencias que nos permiten seguir las acciones de forma inmersiva y aumentan la tensión. Hay también un uso interesante de los espacios poco iluminados, llenos de sombras o escenas a contraluz, que nos transmiten cómo hay intenciones ocultas detrás de los personajes, sobre todo en su tenso clímax. La música es usada poco, pero cuando aparece es tétrica e incómoda, como para comunicar el aura de maldad detrás del general.

Autobiography es un trabajo cuya tensa e intrigante estructura sirve para mantener expectante a la audiencia a la vez que da un discurso importante sobre la sociedad indonesia. En un mundo donde el fascismo regresa cada vez con más fuerza, películas como esta son necesarias para recordar el costo que viene con el autoritarismo. Esta ópera prima es una gran carta de presentación para Makbul Mubarak, quien enriquece su mensaje con una técnica muy cuidada.

“Autobiography” es la selección de Indonesia para el Oscar a Mejor Película Internacional 2024.