¿Te imaginas ver a Ma Dong-seok luchando con un cocodrilo? ¿Qué tal peleando contra varios humanos modificados genéticamente para no morir? Bueno, pues si eres fanático de la acción, la serie B y una de las más famosas y carismáticas estrellas de acción del cine coreano, entonces debes ver Cazadores en tierra inhóspita (Badland Hunters), la nueva película del director y stunt Heo Myeong-haen.

Tres años después de un aterrador terremoto que arrasó con todo Corea del Sur, la gente sobrevive como puede en pequeños pueblos construidos en medio de los escombros donde el agua y la comida escasean. En este mundo brutal e inhóspito, Nam-San (Ma Dong-seok aka Don Lee), un cazador de buen corazón, intenta salvar a Sun-na (Roh Jeong-eui), una de las pocas jóvenes de 18 años aún vivas, de las garras de un científico loco (Lee Hee-jun) que pretende utilizar a la chica en sus experimentos para mejorar a la raza humana.

Pese a sus similitudes, Cazadores en tierra inhóspita no es una secuela o un spin off raro de Sobrevivientes: Después del terremoto. Aquí los guionistas, Kim Bo-tong y Kwak Jae-min, no están interesados en explorar las problemáticas sociales que traería consigo un evento sísmico de esas magnitudes, en su lugar se concentran en mostrarnos un mundo postapocalíptico con varios homenajes al cine serie B protagonizada por un ejército de un solo hombre. Por la pantalla vemos desfilar científicos locos, pandillas, mutantes y militares modificados genéticamente, todos para ser golpeados y asesinados por Nam-San.

Las escenas de acción explotan el físico y la fuerza de Ma Dong-seok. Las coreografías y los movimientos de cámara se conjugan para darnos planos propositivos que vuelven más inmersivas las peleas. Gracias al sonido podemos sentir realmente el impacto de cada golpe, patada y caída. Además, constantemente vemos a Dong-seok utilizar diversas armas: cuchillos, espadas, pistolas, escopetas, ametralladoras y sus propios puños, esto hace las secuencias mucho más entretenidas y le da diversidad a cada coreografía. La cereza del pastel es el timing cómico del actor: no importa si lo acaban de moler a golpes o si frente a él hay un pasillo lleno de enemigos, siempre es un buen momento para lanzar un comentario chistoso o hacer comedia física.

Ma Dong-seok (The Roundup) hace un gran trabajo interpretando los dos lados de Nam-San: por una parte es un personaje de pocas palabras con un gran corazón pero cuando debe pelear se transforma en un feroz y preciso guerrero. Sabemos poco de su pasado, apenas se nos deja ver algo a través de unos cuantos diálogos de exposición, sin embargo el carisma de Dong-seok frente a la cámara nos hace amar instantáneamente a Nam-San y ponernos de su lado. Genuinamente nos transmite el cariño por Sun-na y deseamos verlo rescatarla de sus captores.

El villano, interpretado por Lee Hee-jun (Mouse), es un caso interesante pues por momentos llegamos a empatizar con él y sus razones para llevar a cabo sus extrañas investigaciones, sin embargo, conforme avanza la cinta, lo vemos descender a la locura y cometer actos atroces que lo vuelven irredimible. Es impresionante la facilidad de Hee-jun para cambiar su expresión facial: pasa de estar molesto e irritado a mostrarse sonriente y contento. Al final, el doctor es un paralelismo del mismo Nam-San y ambos nos muestran distintas formas de abordar la pérdida de un ser querido.

El argumento de Cazadores en tierra inhóspita puede sentirse derivativo pero el guión tiene giros interesantes que resultan en secuencias de acción bastante entretenidas. Ma Dong-seok es el corazón de la cinta y aunque tal vez Nam-San no sea su personaje más entrañable, sin duda el actor derrocha carisma, divertidas dosis de violencia y mucho corazón en cada uno de los combates de la cinta. 

“Cazadores en tierra inhóspita” ya está disponible en Netflix.