La animación es una forma artística poderosísima con la capacidad de contar cualquier tipo de historia y el 2022 nos ha regalado dos ejemplos de las máximas capacidades de este medio como expresión, la primera es “Mad God” de Phil Tippett, y la segunda llega cortesía de Science SARU y el prolífico director Masaaki Yuasa: “Inu-Oh”, una despampanante odisea musical que le da vida a un pequeño pasaje cultural enterrado por la historia.

Basándose en la novela “Tales of the Heike: INU-OH” de Hideo Furukawa, Yuasa nos lleva hasta la era Muromachi, en el Siglo XIV, para reimaginar historia medieval, pero en vez de enfocarse en las guerras de la época como tantas otras producciones japonesas, aquí se exploran las artes a través de dos innovadores artistas noh. 

Tomona (voz de Moriyama Mirai) es un joven ciego y prodigioso intérprete de la biwa que, tras llegar a Kyoto (capital de la época), une fuerzas con Inu-Oh (voz del artista pop Avu-chan), un feliz artista que, debido a una antigua maldición, tiene un brazo de tres metros y una cara deforme siempre escondida tras una máscara de calabacín. Juntos, estos marginados jóvenes crean asombrosos actos musicales que atraen audiencias masivas por todo Japón, cosa que comienza a inquietar al conservador shogunato.

La historia del origen de las discapacidades de Tomona e Inu-Oh no son sencillas e involucran datos históricos, maldiciones, artefactos, política, muertes y nombres complicados; todos estos elementos, plasmados a través de animación que oscila entre el expresionismo y el surrealismo, inicialmente podrían ser abrumadores para cualquier audiencia, incluso aquellas con conocimientos sobre la época. Sin embargo, cuando las primeras notas de Inu-Oh y Tomona comienzan, el filme se convierte en un espectáculo irresistible de folklore y música, mismo que paulatinamente permite hacer sentido de todos estos complejos hechos introducidos en el primer acto.

Los actos musicales no son simples toquines de biwa, son conciertos que evocan la epicidad teatral del rock de estadio al estilo Queen. Tomona tritura la biwa como un Yngwie Malmsteen medieval mientras personas escupen fuego a su alrededor; pronto toca sin camisa y luce largo cabello como estrella de rock (“parece prostituto”, dicen sus compañeros del sacerdocio biwa). Inu-Oh hace lo propio apoyándose de su poderosa voz y escenografías que cobran vida; los actos incluso comienzan a transformarlo. Los jóvenes superan su discapacidad para crear algo revolucionario y cautivar a audiencias.

Inu-Oh fue un artista noh del Siglo XIV pero su historia e innovaciones culturales fueron parcialmente borradas de los libros de historia. Para rescatar y reclamar su legado, Masaaki Yuasa, a través de una fuerte ficcionalización, intenta imaginar y plasmar de manera audiovisual los sentimientos de emoción de los públicos de esa época al ver su novedoso acto. Precisamente, el director utiliza una aproximación moderna y hasta hiperbólica a la musicalidad del artista para aterrizar con autoridad esa pequeña revolución cultural. 

Esta mezcla entre antigüedad y modernidad nunca cae en el vacío y superficialidad de, por ejemplo, lo realizado por Baz Luhrmann en “The Great Gatsby”. Yuasa implementa de manera orgánica y efectiva este ajuste, y lo hace utilizando folklore, animación del más alto nivel, un diseño sonoro envolvente y pegajosas canciones creadas por una combinación de Avu-chan, el multiinstrumentista Otomo Yoshihide (también a cargo del magnífico score), el músico Yohei Matsui y el propio Yuasa. 

Como ya es costumbre del director, la animación en despliegue utiliza diversos estilos artísticos y técnicas 2D para ilustrar el camino de sus protagonistas y exacerbar emociones; así sea evocando el espíritu rockero, conservando tradiciones, entrelazando historias o plasmando las percepciones de un personaje ciego, “Inu-Oh” ofrece una clase maestra de animación.

“Inu-Oh” es una hermosa y deslumbrante película que combina con magistralidad contemporaneidad y tradicionalismo para reclamar la historia y fomentar entendimiento; Yuasa busca utilizar al arte para conservar una memoria cultural y al mismo tiempo, encaminarnos hacia la trascendencia, ya sea artística o personal, utilizando al entendimiento como principal herramienta.

“Inu-Oh” formó parte de Fantasia Fest 2022. Llegará a cines estadounidenses el 12 de agosto a través de GKIDS

Imagen de portada cortesía de GKIDS.