Lo nuevo de Black Fawn Films y Cody Calahan, “Vicious Fun” cumple exactamente con lo que promete su título: es diversión despiadada.

Ubicada en los ochentas, la historia sigue a Joel (Evan Marsh), un joven crítico de cine de terror que se cree superior a todos, pero en realidad lleva una vida bastante patética y solitaria. Está secretamente enamorado de su roomie Sarah (Alexa Rose Steele) y por lo tanto le tiene celos a su carismático novio Bob (Ari Millen). Joel tiene tan poca autoestima que una noche decide seguir a Bob hasta un restaurante asiático para intentar recolectar evidencia de sus infidelidades. Pero después de una borrachera, accidentalmente termina inmiscuido en un grupo de terapia para asesinos seriales. Para poder sobrevivir, Joel deberá aparentar ser uno de ellos, pero considerando lo torpe que es, la tarea no luce fácil.

Dentro de este grupo de psicópatas tenemos a un sociópata homicida, un indolente doctor que se viste como payaso (Julian Richings), un caníbal japonés (Sean Baek), un iracundo feminicida (Robert Maillet), un asesino del gobierno (David Koechner) y una misteriosa mujer en chamarra de cuero (Amber Goldfarb). Las cosas no pintan bien para Joel, cuya noche rápidamente se convierte en una sangrienta aventura de supervivencia.

Vicious Fun - Evan Marsh
“Vicious Fun” – Cortesía de Blawn Fawn Films

Amé esta película. Es una fiesta ochentera de sangre, humor negro y desmembramientos con una historia simple, pero ejecutada con desbordante energía. El guionista James Villeneuve va más allá de un simple tributo al terror de antaño y crea una experiencia eléctrica encumbrada por personajes sumamente divertidos, destacando a una genial figura femenina.

La edición es dinámica, las escenas de acción son más que satisfactorias y el aspecto audiovisual es vibrante; con abundantes luces de neón, sets nostálgicos y una destacada atmósfera sonora compuesta por sintetizadores, “Vicious Fun” te lleva directo a los ochentas.

Si hay algo que me costó trabajo digerir fue la personalidad de Joel. No se calla, intenta cortar la tensión con chistes malos, es insoportable y varias veces me encontré deseando que desapareciera de mi vista. Sin embargo, la presencia de otro personaje ayuda a darle una nueva dimensión a Joel, pues le hace ver sus errores e incluso le motiva a dejar atrás sus asquerosas conductas de hombre.

Fanáticos del cine de terror ya tienen que aprenderse el nombre de Cody Calahan (“The Oak Room”), quién viene mostrando gran versatilidad, ya tiene varias joyas bajo su nombre y claramente sabe cómo manejar todo elemento técnico a su disposición para obtener tu total atención. Estoy ansioso por ver qué sigue de este director. Y lo mismo va para Ari Miller, quien tras una inquietante actuación en “The Oak Room”, aquí vuelve a colaborar con Calahan para demostrar su calidad; tiene enorme carisma y timing, ojo con él. Nunca había visto a Amber Goldfarb, quien me sorprendió totalmente; debería obtener los papeles que quiera en filmes de acción porque aquí es magnética.

Me la pase increíble viendo “Vicious Fun”. Con un ágil guión, satisfactorio gore, buen desarrollo de personaje, mesurados homenajes al género y una vibrante atmósfera audiovisual, este es otro home run en la carrera de Calahan. 

“Vicious Fun” tuvo su premiere mundial en Sitges Film Festival 2020 y ahí mismo se estará proyectando del 8 al 18 de octubre.

Foto de portada cortesía de Black Fawn Films.