Roger Ebert criticó fuertemente a Fight Club en su reseña por ser una oda a la violencia. Aunque ahora es considerada un clásico y habrá varios que digan que estaba equivocado, es difícil culparlo cuando dicha película provocó la aparición de clubes de pelea reales que buscaban recrear la experiencia mostrada en ella. Esto levanta la pregunta: ¿se puede realmente criticar la violencia si se es violento con la audiencia? Heroico, dirigida por David Zonana y producida por Michel Franco, es un buen caso de estudio para responder esta duda.

La película sigue a Luis (Santiago Sandoval) un chico que se inscribe en un colegio militar para recibir el seguro médico y ayudar a su mamá (Mónica del Carmen), quien tiene diabetes. Sin embargo, poco a poco experimenta la deshumanización que se requiere para formar parte del ejército.

Hay una secuencia que resume muy bien la película: Luis está parado frente a una alberca junto a su superior, el despiadado Eugenio Sierra (Fernando Cuautle). De repente, se hace un corte directo a otra escena: Luis (ahora con uniforme) está frente a un gran paisaje en la misma posición, pero en el lugar donde se encontraba Eugenio está un águila real. Esta imagen tiene poderosas connotaciones visuales y un mensaje muy claro: México despoja a sus jóvenes de su humanidad en nombre del patriotismo. También tiene tanta sutileza como una persona golpeando a la audiencia con un martillo en la cabeza.

Heroico claramente crítica la violencia, pero lo hace de una forma visualmente tan atractiva que termina estetizándola. Hay composiciones hermosas y llamativas en esta película, tan preciosas que en lugar de denunciar parecen atraer al espectador. Al igual que en otro de sus filmes, Mano de obra, Zonana confunde provocar con gritar: el cine nos permite transmitir conceptos y emociones complejas a través de lo sugerente, de la imagen y el sonido, de las sensaciones, pero el director prefiere enseñar golpes, insultos y sangre explícita, solo que muy bellamente grabada. La gente se queja mucho de los jumpscares en el cine de terror como un recurso fácil y barato, pero no hay mucha diferencia entre ellos y “sorprender” a la audiencia con un plano sostenido silencioso que es interrumpido por una paliza o una violación a cuadro.

Comparemos esto con películas como Women Talking o She Said: ambas tienen sus defectos, pero si en algo sobresalen es en su capacidad de mostrar contextos sumamente violentos sin convertir al público en cómplice de dichos actos. Las acciones brutales contadas por estos trabajos son mostradas mediante códigos visuales que sugieren lo ocurrido, pero que evitan caer en el morbo y hacer partícipe a su audiencia de las atrocidades. Este filme, en cambio, le restriega a la gente en la cara los horrores vividos por sus personajes: en lugar de tratarlos con respeto, prefiere el grito de asco de las personas, el generar intriga para que quieran ver qué está ocurriendo a detalle.

Sumado a todo esto tenemos también el mensaje de que la milicia es para muchos, sobre todo personas de ascendencia indígena, la única oportunidad de escalar socialmente. Esta es una idea interesante, pues cuestiona las estructuras de poder y tiene la intención de mostrar cómo el sistema mismo es el que perpetúa que los menos privilegiados caigan en este ciclo. Sin embargo, al despojar a dicho sistema de cualquier contexto o de razones claras y al hacer tan notorias las atrocidades, la película cae en una visión reduccionista (y francamente clasista) que muestra a la gente oprimida como víctimas indefensas propensas a la violencia y el abuso de poder.

Con sus planos imponentes, composiciones simétricas y metáforas visuales atractivas pero obvias, Heroico es un trabajo irresponsable que cree que el impactar con imágenes agresivas es equivalente a “mostrar la realidad como es”. Sin embargo, su crudeza estilizada, en lugar de proponer, no dice nada nuevo acerca de los horrores cometidos por la milicia. Cualquiera puede golpear a alguien para mostrar cómo una bofetada duele, pero un cineasta es capaz de transmitir ese dolor sin siquiera enseñar la agresión en primer lugar.

“Heroico” ya se encuentra disponible en cines mexicanos.