La primera parte de esta nueva adaptación de la obra de Alejandro Dumas fue una sorpresa agradable, actualizó muchos de los conceptos de la novela y mantuvo el espíritu de las cintas de aventuras llenas de acción, personajes intrigantes y conspiraciones políticas complejas. Desgraciadamente Los tres mosqueteros: Milady (Les Trois Mousquetaires: Milady), dirigida también por Martin Bourboulon, es una secuela con una historia que intenta ser mucho más grande pero termina por ser caótica y llena de subtramas.

Los tres mosqueteros: Milady continúa el viaje de los personajes justo donde los dejó su antecesora: D’Artagnan (François Civil) investiga el secuestro de su amor Constance (Lyna Khoudri); Athos (Vincent Cassel), Porthos (Pio Marmaï) y Aramis (Romain Duris) se dirigen, con el resto de los mosqueteros, a La Rochelle, una ciudadela en la costa donde se encuentra el cuartel de los rebeldes; y el Rey Luis XIII (Louis Garrel), su hermano Gastón (Julien Frison) y el Cardenal Richelieu (Eric Ruf) intentan desenmascarar a los responsables del atentado contra la corona, apoyados por la misteriosa y enigmática Milady de Winter (Eva Green).

El guion, nuevamente escrito por Matthieu Delaporte y Alexandre de La Patellière, es bastante disperso: no solamente le da continuidad a los hilos narrativos que quedaron abiertos al final de la cinta anterior, también abre muchas nuevas subtramas e introduce personajes importantes para el desarrollo general de la historia con muy poco tiempo para conocerlos. Esto vuelve bastante caótica la cinta pues brincamos de una cosa a otra sin terminar de procesar un montón de nombres, lugares y situaciones.

El caos se extiende a la dirección de Martin Bourboulon pues al tener tantos personajes, subtramas, locaciones y acontecimientos en pantalla, le inyecta un ritmo frenético a la película y por momentos nos hace perder la continuidad de las acciones; por ejemplo: pasamos de ver a un D’Artagnan furioso por haber perdido el rastro de Constance a verlo comiendo y bebiendo con sus compañeros sin entender cómo pasó de una cosa a la otra. Esto se repite constantemente a lo largo de la cinta.

Quien salva la cinta es Eva Green (Prometo volver), pues con su interpretación de Milady de Winter nos entrega un personaje complejo que solamente vela por sus intereses y constantemente cambia de bando. Green transforma a Milady en una espía seductora capaz de mostrar fragilidad y arrepentimiento para, en un abrir y cerrar de ojos, intentar asesinar a su víctima con una daga oculta. La mirada y el semblante de la actriz son claves para lograr transmitir todo el dolor e irá contenida del personaje.

El D’Artagnan de François Civil (En Corps) se vuelve un personaje más complejo e interesante pues en la búsqueda de Constance abandona poco a poco su faceta de héroe noble y bonachón para transformarse en un rebelde capaz de aliarse con sus enemigos para obtener respuestas. Vincent Cassel (Black Swan) le sigue añadiendo capas a su interpretación de Athos y aquí se sale un poco de lo meditabundo y melancólico para mostrarnos una faceta más ruda y heróica del famoso mosquetero. Pio Marmaï (Happening) y Romain Duris (All the Money in the World), pese a tener sus propias subtramas, son relegados a ser los alivios cómicos de la película.

Pese a mantener los mismos niveles de producción que su predecesora, Los tres mosqueteros: Milady intenta ser más épica y espectacular pero termina siendo caótica. Su guion es rebuscado, brinca entre los personajes para tratar de desarrollar todas las subtramas y termina por ser anticlimático con una secuencia final digna de un whodunnit. Quien nos mantiene al pendiente de la acción y hace más disfrutable la experiencia es Eva Green con su magnífica interpretación de la villana que da título a la cinta. Al final, Martin Bourboulon resuelve todos los misterios pendientes y se las arregla para abrir nuevas interrogantes que nos lleven a una futura tercera parte en donde, con suerte, veremos la conclusión de la historia de los Tres Mosqueteros y Milady de Winter.

“Los tres mosqueteros: Milady” ya está disponible en cines mexicanos.