El ciberpunk es un subgénero de la ciencia ficción en el cual la informática, los mundos digitales y la inteligencia artificial interactúan de forma cotidiana con los seres humanos pero, inevitablemente, siempre generan un cambio en los paradigmas sociales y culturales a través de preguntas ontológicas sobre nuestra relación con las máquinas. El director y animador Jérémie Périn le añade su propio granito de arena a este vasto subgénero con Mars Express, un thriller de acción frenético que cuestiona nuestra relación con la tecnología.

Jun Chow (Geneviève Doang), una estudiante universitaria acusada de hackear y desbloquear el libre albedrío en un robot, ha desaparecido de su dormitorio en la ciudad más importante de Marte. Para encontrarla y descubrir la verdad, un rico empresario (Mathiu Amalric) contrata a Aline Ruby (Léa Drucker) y a su compañero, el androide Carlos Rivera (Daniel Njo Lobé), sin embargo, al adentrarse en el caso, los detectives descubren una conspiración que podría cambiar para siempre el futuro de la humanidad.

El guion, también escrito por Jérémie Périn, mezcla con maestría elementos del film noir y la ciencia ficción para construir un thriller dinámico e impredecible con muchos giros y un mundo en constante expansión. El director va construyendo el mundo de forma orgánica a través de pequeños detalles, diálogos sutiles o el diseño de los personajes. De esta forma jamás satura al espectador: nos da complejas piezas de información al mismo tiempo que hace avanzar la historia, desarrolla a sus personajes y nos transmite datos históricos de este futuro posible.  

Es interesante que todos los personajes tienen defectos muy marcados e inclusive los personajes robots o androides tienen alguna característica humana. Carlos Rivera, por ejemplo, es un androide creado a partir de las memorias de un ser humano fallecido cuyo conflicto principal es encontrar una forma de acercarse a su exesposa, quien le tiene resentimiento pues era un hombre violento y golpeador. Esto trae consigo varios dilemas: ¿El androide es igual al humano? ¿Quién es real? ¿Los sentimientos de Carlos Rivera son reales o están condicionados por las memorias del humano que fue? La película no las responde del todo, pero plantea las interrogantes en nuestra mente y a través del desarrollo de la investigación nos introduce a más cuestionamientos y nos invita a llegar a nuestras propias conclusiones.

Visualmente Mars Express bebe de dos fuentes principales: las ilustraciones del historietista francés Moebius y la puesta en cámara de Paprika de Satoshi Kon. La influencia del dibujante de El Incal es notoria en el diseño de los personajes y de los avances tecnológicos presentes en la cinta (especialmente en los seres tecnoorgánicos vendidos por la compañía Roy Jacker), sin embargo en el diseño de las ciudades marcianas podemos ver ciertas reminiscencias a las ilustraciones de las revistas pulp de los años 50. El trabajo de Satoshi Kon, por otro lado, se homenajea a través de las distintas secuencias en POV del filme, las cuales se convierten en una perspectiva aterradora cuando entendemos que se trata de la visión de las numerosas cámaras de vigilancia de la ciudad.

Con Mars Express, Jérémie Périn creó una obra maestra de la ciencia ficción que utiliza la animación para contarnos una historia sobre la revolución cibernética encaminada a la evolución de las relaciones entre los seres humanos y las máquinas. La propuesta del director parte de lo ya visto en otras películas del género, toma los elementos más representativos de cada una de ellas, tanto a nivel estético como narrativo y los hace suyos para entregarnos un rompecabezas lleno de misterios, violencia y preguntas filosóficas. 

“Mars Express” tendrá su premiere estadunidense en el  Festival Animation First 2024.