Por Dorelay Euán. ¿Y si un día tu más grande sueño se hace realidad? Pompo The Cinephile, dirigida por Takayuki Hirao (Magical Sisters Yoyo and Nene), es un largometraje animado que, entre chistes y exageraciones, muestra la travesía de Gene Fini (Hiroya Shimizu), un tímido asistente de producción, en su debut como director de cine en Nyallywood, el mundo –ficticio– de los sueños y la locura.

Fini trabaja para Pompo (Konomi Kohara), una exitosa productora de películas taquilleras al estilo Hollywood. Confiada en el don que tiene para identificar talento cuando lo ve, Pompo le pide a Gene hacer el trailer de su más reciente película y tras ver el resultado, lo elige para ser quien dirija de su próxima producción: Meister, un largometraje escrito por ella misma acerca de un reconocido director de orquesta que necesita recuperar la pasión por lo que hace y reconectar con su arte para seguir creando.

“Lo que parecen diamantes son en realidad lágrimas de alguien, pero si tu sueño sigue vivo, baila, aunque te quemes” suena en Dance on Fire (Niizuma Seiko), el número musical con el que abre el largometraje, mismo que, lleno de luces, colores y extravagancias, establece el tono de la película: chistosa y agridulce, un zigzag entre lo increíble y lo difícil que es estar (y mantenerse) dentro de la industria cinematográfica.

La historia usa el flashback como recurso para unir la travesía de Gene con la de Natalie Woodward (Rinka Ôtani), una chica que aspira a ser actriz, y con la de Alan (Ryûichi Kijima), el ex compañero de escuela de Gene que creció para ser un banquero con una vida monótona y vacía. La existencia de cada historia resalta las distintas maneras de formar parte del mundo del cine.

El conflicto central gira alrededor de Gene que, además de no tener experiencia como director, necesita entender lo que implica hacer cine más allá de soñar con ello. Para lograr esto tendrá que encontrar la conexión entre la vida de Dalbert —su protagonista– y la suya. Esta secuencia es la más fuerte gracias al montaje acelerado que va intercalando escenas de Meister con el presente de Gene, pues junto al uso de una paleta de colores vibrantes y el recurrente sonido de “click” del mouse, logra que empaticemos con sus intensos sentimientos.

A pesar de no calificarse al cien por ciento como una película que glorifique el quehacer de quien se dedica al cine, este largometraje animado roza los límites a través del colapso emocional y físico de Gene, suceso que no tiene otras intenciones más allá de fortalecer la idea de “el cine es de sacrificios”, un discurso que podría parecer inspirador pero que más bien es abrumador. El descanso y el cine (y cualquier forma de arte en realidad) deberían considerarse una dupla obligatoria.

Pompo The Cinephile es divertida, breve y esperanzadora. No encontrarás en ella un manual sobre cómo formar parte de la industria ni tampoco la fórmula para convertirte en el próximo Scorsese, pero sirve como recordatorio para seguir creyendo en la magia del cine y en las personas que lo hacen posible.