En un universo utópico, un grupo de jóvenes queer que hablan distintas lenguas se comunica sin problema: cada quien usa su idioma, pero eso no parece importar, pues se entienden sin necesidad de un intérprete. En The Human Surge 3 (o El auge humano 3), del director Eduardo Williams, no existen las fronteras: los países y las culturas se entremezclan, las barreras se desdibujan, tanto dentro de la película como en la técnica con la que se cuenta la misma.

El filme no sigue una historia lineal o tiene una trama en el estricto sentido de la palabra, más bien nos muestra la vida de los chicos a lo largo de tres países: Sri Lanka, Perú y Taiwán; sin embargo, si bien al inicio es claro cuando se hace una transición de un territorio a otro, poco a poco el saber exactamente dónde están pierde importancia, lo único realmente relevante es que comparten un viaje. ¿Hacia dónde? Tampoco hay una respuesta clara.

La película fue grabada en cámaras de 360 grados, usadas para realidad virtual (conocida como VR por sus siglas en inglés). Este acercamiento tiene mucho sentido con el mensaje de la cinta: en dicho formato el espectador literalmente no tiene límites, puede ver a cualquier lado, escuchar cualquier conversación en la que quiera enfocarse. 

Sin embargo, para ser presentada en cine el director eligió los encuadres más apropiados de cada escena tras verla en VR. Si bien esto igual nos ofrece planos atípicos bastante amplios y angulares, se siguen sintiendo limitados respecto al objetivo de desdibujar los límites, algo similar a lo ocurrido con la anterior película del realizador, Un gif larguísimo: originalmente una instalación de video que perdió todo sentido al ser pasada al cine. En el caso de esta nueva cinta, el producto final sí vale la pena, pero probablemente se aprovecharía más si se viera en su formato original.

En un mundo obsesionado con el contenido inmediato y sobrexplicado, Williams nos obliga a tener paciencia, nos ofrece viñetas enigmáticas y aparentemente aleatorias que nos fuerzan a encontrar conexiones, vuelven al espectador en un participante activo en su obra. Si bien muchas preguntas se quedan sin respuestas (lo cual puede ser frustrante para algunos), esto es parte del encanto de la cinta: no ceñirse a nuestras expectativas y estimular nuestra mente con dudas constantes.

Incluso en su propio nombre The Human Surge 3 juega con las convenciones: es una secuela de The Human Surge, con la segunda parte aún por ser descubierta, pues si hay un auge humano puede haber muchos, no necesariamente en un orden específico. Su espíritu transgresor a veces la vuelve un poco inaccesible, pero es una pieza imperdible para el público interesado en lo experimental y en estirar los límites del cine.

“The Human Surge 3” o “El auge humano 3” se estrena en BAM Film en Nueva York el 28 de junio y estará disponible en cines selectos en Estados Unidos a partir del 12 de julio.