Navidad de golpe fue una bonita comedia navideña al estilo de Hallmark Channel que marcó una especie de regreso para Lindsay Lohan. Ahora la actriz vuelve a colaborar con la directora Janeen Damian en Un deseo irlandés (Irish Wish), pero esta vez la magia no está tan presente.

Maddie (Lohan) está enamorada de Paul (Alexander Vlahos), un novelista para el cual es editora (aunque en realidad escribió gran parte de su último libro). ¿El problema? Él se va a casar con Emma (Elizabeth Tan), quien es de las mejores amigas de Maddie. Esta última acude a la boda en Irlanda, pero siente mucha tristeza y desea ser la novia. Una mañana, mágicamente se despierta y su sueño se ha cumplido, ¿pero realmente es tan bueno como parece?

Aunque no tenía grandes ambiciones, Navidad de golpe tenía cierto encanto porque seguía a la perfección la fórmula de su género, además de que había un elemento narrativo interesante por las similitudes entre Lohan y la protagonista. En cambio, en Un deseo irlandés Janeen Damian no sabe bien qué tono adoptar: a ratos se trata de un romance genérico con el estilo acartonado de películas como Un maridaje perfecto, en otros parece querer ser una rom-com más en forma, con sus tomas hermosas de Irlanda y puesta en escena más propositiva, pero termina por no ser ni una ni otra.

Usualmente este tipo de historias se ambientan en países imaginarios (que claramente son sets de grabación), lo cual contribuye a su artificialidad intencional, como Un príncipe para Navidad y Tratamiento Real. Al ocurrir en Irlanda, la historia levanta muchas dudas no intencionales, como ¿cuál es el propósito de esta locación? El elenco en su mayoría es británico y las veces en las cuales se usa el país como parte de la narrativa es para resaltar clichés: hay bailes animados en un pub y todos toman cerveza Guinness, por ejemplo. Un personaje detonador de la trama es irlandés, pero es tan mágico e inverosímil que pudo haber sido un hada de los deseos sin problema.

Sumado a esto, su pecado más grande es probablemente la falta de química entre sus protagonistas. Ed Speleers (You) interpreta al tercero en discordia en este triángulo amoroso, pero ni él ni Lohan logran vender convincentemente el romance. No ayudan los diálogos teatrales e inorgánicos, al estilo de telenovela, en los cuales los personajes hablan consigo mismos diciendo cosas como “¿Qué acaba de pasar?” o “No puede ser, debo arreglar esto”, como hablándole a la audiencia de forma exagerada.

Un deseo irlandés es decepcionante incluso para fans de Lindsay Lohan o los amantes de las películas al estilo Hallmark Channel: carece de la ternura de otras entregas y se siente más como una tarea forzada que un producto interesado en darle un buen rato a su audiencia. Es bueno ver a Lohan de regreso en la pantalla y con más proyectos, pero esperemos que el siguiente esté hecho con más cariño y pasión.

“Un deseo irlandés” o “Irish Wish” está disponible en Netflix.