“No me gusta ver mis propias películas, me quedo dormido” – Robert de Niro, sin duda alguna, uno de los mejores actores que surgieron a finales del siglo XX.

A lo largo de su carrera (que comenzó hace más de 50 años), el actor estadounidense se ha destacado en casi todos los papeles que ha interpretado: gángsters, taxistas e incluso un pasante senior. 

Nacido en Nueva York, De Niro estuvo fascinado por el cine desde que era un niño porque lo encontraba un escape de su naturaleza tímida. A la edad de 16 años, abandonó la escuela para dedicarse a la actuación. Más tarde dijo:

“Cuando tenía alrededor de 18 años, estaba viendo un programa de televisión y dije: ‘Si estos actores se ganan la vida con eso y no son tan buenos, no puedo hacerlo peor que ellos’.”

Este actor neoyorkino tiene uno de los portafolios más extensos e impresionantes de la industria del cine. Cuando protagonizó las sucesivas películas “Mean Streets”, “The Godfather Part II” y “Taxi Driver” a mediados de los 70, se volvió en el actor principal de su generación. Asimismo, gracias a sus frecuentes colaboraciones con Martin Scorsese, se convirtió en uno de los actores más importantes de Hollywood. Un intérprete tan magistral como De Niro nunca puede ser descartado y siempre se espera que protagonice grandes películas una vez más.

Sus innumerables personajes son piezas únicas, influyentes en la cultura pop, el cine y, en parte, de nuestra vida cotidiana. Así que ahora, te compartimos seis películas de Robert de Niro que no puedes perderte:

Mean Streets (1973)

Ésta fue la primera colaboración entre Robert de Niro y Scorsese, el comienzo de lo que resultaría ser una asociación de por vida. De Niro interpreta a Johnny Boy, un gángster de los bajos barrios de Nueva York que acompaña a su amigo Charlie (interpretado por Harvey Keitel) para llevar una imprudente vida de pandilla .

La pareja tiene algunas diferencias, lo que hace que el desarrollo de esta historia sea violenta y divertida. Esta complicidad hizo que De Niro ganara el premio al Mejor Actor de Reparto de la Sociedad Nacional de Críticos de Cine.

El padrino II (1974)

La primera entrega de Francis Ford Coppola fue una obra maestra de tal calidad que era difícil imaginar una secuela a la altura de esas expectativas. Sin embargo, el director lo logró.

Ambientada en la década de 1920 en Nueva York, De Niro se destaca como Vito Corleone (interpretado por Marlon Brando en el original). En lugar de seguir sus pasos, De Niro se abre camino y hace suyo al legendario personaje. Gracias a esto obtuvo un Premio de la Academia al Mejor Actor de Reparto.

El padrino fue la primera película que recuerdo fue como un gran éxito de taquilla. Luego vinieron otras películas. Puede que me haya equivocado en esto, como en algunas de las películas de Spielberg y demás, pero cuando llegó [ El padrino: Parte II ], dije que existía una buena posibilidad de que fuera un éxito”.

Robert de Niro
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Taxi Driver (1976)

La aparición de Robert de Niro como un taxista neoyorquino solitario y cada vez más violento se considera hoy una de sus interpretaciones más legendarias. El personaje de Travis Bickle es posiblemente el papel más icónico de De Niro. 

Es un veterano de Vietnam que padece insomnio, y al no poderlo combatir, pasa las noches en los cines, mirando películas pornográficas. Finalmente se presenta en una compañía de taxis asegurando que desea aprovechar su condición haciendo algo útil, disponiéndose así a trabajar el turno de noche, incluyendo cubrir Harlem, el Bronx, y días festivos.

Su actuación cuenta con una escena icónica del cine, en la que se mira al espejo y pregunta: “¿Me estás hablando?”.

Toro salvaje (1980)

Su interpretación como el boxeador Jake LaMotta le mereció a De Niro su segundo premio de la Academia.

De Niro volvió a trabar con Scorsese, y juntos pintaron la imagen de un deportista campeón, con una vida personal defectuosa y enfurecida con demonios internos. 

Mucho se habla de su transformación durante la producción de Raging Bull, donde ganó casi 30 kilos, pero la actuación de De Niro como el legendario boxeador trasciende el cambio físico. 

La escena en la que De Niro golpea la pared de una celda de la policía hacia el final de la película, después de haberlo perdido todo, es una de las secuencias más profundas que el actor haya grabado.

Más allá de una película de boxeo, “Raging Bull” es una lección para entender la condición humana.

Goodfellas (1990)

¿Qué obtienes cuando combinas el talento de Robert De Niro con la habilidad de Martin Scorsese para dirigir películas sobre crímenes?

En definitiva, “Buenos muchachos” traducida al español, es una de las películas más célebres de uno de los más grandes directores de su generación, es casi incomparable en su capacidad para crear un sentido de familia y fraternidad entre delincuentes. 

Basada en el libro Wiseguy de Nicholas Pileggi (quien en realidad coescribió el guión con Scorsese), el largometraje sigue el ascenso y caída del mafioso Henry Hill y sus colaboradores cercanos en la ciudad de Nueva York. 

Junto a un elenco estelar que incluye a Ray Liotta y Joe Pesci, los 20 años de experiencia de Robert de Niro y Martin Scorsese haciendo películas de mafiosos produjeron uno de los filmes más atractivas jamás realizados. Éste es el clásico de gángsters, una imagen honesta de cómo funciona la mente de la mafia.

Casino (1995)

Los casinos siempre han tenido un lugar especial en la cultura del entretenimiento. En los 90, todo se trataba de la ostentación y el glamour.

En esta ocasión, Robert de Niro interpreta a Sam “Ace” Rothstein, un experto en apuestas que se hace cargo del Tangiers Hotel and Casino en Las Vegas en la década de 1970, administrado por la mafia. Su personaje se basó en Frank Rosenthal, quien dirigió el Hotel Stardust para la mafia hasta 1981.

La película tiene escenas y personajes icónicos como la esposa y el mejor amigo de Rothstein interpretados por Sharon Stone y Joe Pesci, respectivamente. Gran parte se filmó dentro de un casino, mostrando el funcionamiento del día a día.

Plagada de violencia, una escena importante es cuando capturan a un tramposo y De Niro le rompe la mano con un martillo en la trastienda. Luego le pregunta si quiere el martillo y si quiere quedarse con el dinero que robó o si se marcha. No es de extrañar que eligiera esta última.

La película se basa en la narración de voz en off de De Niro y Pesci, cuyos personajes nos guían a través de las encrucijadas de su “trabajo”. Además, la fotografía y el vestuario son difíciles de olvidar por su colorido.