Hay quienes dicen que ante el desconocimiento de cómo ocurrió un acontecimiento la gente está dispuesta a saltar a las peores conclusiones: basta ver las revistas de chismes o teorías de conspiración para darnos cuenta de cómo la curiosidad de la gente lleva su imaginación por los rincones más oscuros. Anatomía de una caída (o Anatomy of a Fall), de la directora Justine Triet, es un thriller impecablemente escrito que explora cómo este fenómeno saca lo peor de nosotros, y cómo hay misterios que jamás podremos resolver.

Sandra (Sandra Hüller) es una famosa escritora alemana que vive en una remota cabaña en Francia con su marido Samuel (Samuel Theis) y su hijo Daniel (Milo Machado Graner), quien es ciego. Un día, Daniel encuentra el cadáver de su padre al pie de la cabaña: parece haberse caído del balcón del segundo piso. Pronto, Sandra es acusada del asesinato de su esposo y esto pone en marcha un juicio que no solo busca encontrar las causas de muerte, sino también los secretos de la vida de la pareja.

Al público le encanta crear un buen villano, tener a quien culpar y a quien victimizar. El guion de esta película, escrito por Triet y Arthur Harai, usa la estructura del drama de corte para revelarnos las complejidades que hay detrás de la vida marital: matices, culpas, heridas y cariño cuyo único registro son las memorias de los involucrados. Para esto, a la audiencia no se le da más información que la que tienen Daniel y el jurado: nunca vemos el accidente y todo lo que conocemos de la relación de Sandra y Samuel es a través de los testimonios de la primera y las acusaciones de los abogados con base en la evidencia encontrada. De esta forma, se nos mantiene en la duda constante ante una protagonista poco confiable.

Sin embargo, conforme avanza la trama, queda muy claro cómo todo el mundo está dispuesto a saltar a la conclusión de que Sandra mató a su marido de formas extravagantes antes que siquiera cuestionarse que tal vez todo pudo haber pasado de otra forma. Triet y Harai poco a poco nos revelan los prejuicios sexistas en la sociedad, cómo cualquier imperfección por parte de Sandra es usada como una evidencia en su contra, aunque esté completamente desligada del caso en sí. Mientras tanto, todos están dispuestos a absolver al esposo, su muerte parece hacerlo inmune a las críticas o cuestionamientos.

La directora reta a su audiencia a sacar sus propias conclusiones y juega con sus prejuicios. Los pocos flashbacks que vemos, por ejemplo, están incompletos o poseen información cuya interpretación final depende de qué creemos y en quién confiamos. Triet nos pone las cartas sobre la mesa y nos pregunta qué tipo de persona queremos ser, hasta el último momento nos hace cuestionar nuestras decisiones.

Sandra Hüller (The Zone of Interest) tiene el reto difícil de que empaticemos con su personaje pero a la vez mantenernos en la duda de sus verdaderas intenciones y pensamientos, tarea que logra con éxito. La actriz consigue transmitir la desesperación de su personaje, pero también mantiene una distancia que evita que le creamos inmediatamente. Hüller nunca victimiza a Sandra, su sufrimiento y dolor es contenido, algo que juega en contra de lo que el jurado (y la audiencia) esperarían de una esposa en duelo, lo cual es una decisión brillante para sostener el suspenso.

Es acompañada de muy buenas actuaciones de Milo Machado Graner (Calle de la Humanidad, 8) como su hijo, Samuel Theis (Mil noches, una boda) en unos breves pero fundamentales flashbacks, Swann Arlaud (Beating Sun) como su abogado defensor y Antoine Reinartz (Arthur Rambo) como el agresivo abogado general. Los cuatro hombres funcionan para hacer dudar a la audiencia desde distintos frentes y todos los actores logran colocarnos en esa posición de incertidumbre de forma efectiva, sobre todo Machado Graner, quien además tiene escenas muy fuertes que ejecuta sin caer en la exageración.

Anatomía de una caída es un trabajo muy cuidado con un guion preciso y excelentes actuaciones que nos invita a resolver un misterio de la mano de una protagonista poco fiable. Su acercamiento tan calculado al tema a veces la hacen un poco fría, más estimulante a un nivel intelectual que emocional, pero aun así hay que admirar lo que han logrado Triet y Hüller: un tenso drama de corte con muchas capas sobre cómo la sociedad actual está dispuesta a darle la espalda a las mujeres ante la más mínima oportunidad.

“Anatomía de una caída” o “Anatomy of a Fall” formó parte de la programación del Festival Internacional de Cine de Morelia.