La magia que causa ver en un solo producto a una gran cantidad de franquicias fue posible, a nivel épico, en “Ready Player One” de Steven Spielberg, donde el tópico principal fueron los videojuegos; “Space Jam: Una nueva era”, quiso hacer lo suyo para promocionar su plataforma, sin embargo, en estos dos ejemplos no hay razones sólidas para la inmensidad de cameos y apariciones de personajes. “Chip y Dale al rescate”, la nueva película de Disney+, demuestra que es completamente posible crear una historia coherente y vivaz donde se involucren marcas y franquicias, sin la necesidad de ser forzado. 

La serie de televisión “Chip y Dale al rescate” fue un exitoso producto de los noventa. Los protagonistas Chip y Dale se llenaron de reconocimientos y ofertas que al final terminaron con futuros proyectos y con su estrecha relación. Treinta años después, Chip es un rutinario vendedor de seguros y Dale se realizó una cirugía 3D para adecuarse a los nuevos tiempos e ir de convención en convención viviendo de la nostalgia y el pasado. Sus vidas se vuelven a cruzar cuando un amigo en común es secuestrado; tras investigar poco a poco se dan cuenta que el asunto es más grande de lo que pensaban, pues muchos personajes de los dibujos animados están siendo atacados. 

Desde la simple premisa, es posible creer en las múltiples posibilidades de utilización narrativa o estética de muchos personajes y eso es lo que hay por montón. Los escritores Dan Gregor y Doug Mand, así como el director Akiva Shaffer, no escatimaron en dar guiños, plasmar referencias directas o colocar cameos de personajes no únicamente de la marca del ratón, sino de muchas otras como Paramount y su Sonic rechazado por la gente, quien aquí resurge y tiene momentos cómicos en pro de criticar las decisiones industriales. 

Pocas veces vemos metaficciones tan efectivas como ésta, pues los creadores le dan vida y continuidad a dos de sus personajes de televisión más conocidos a través de cómo viven atrás de pantalla, porque los aborda a ellos y a todos los demás personajes animados como actores y miembros de comunidades, así como los humanos, esos que también son famosos y millonarios. Las bases son claras: continuar con el concepto funcional de “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”, donde los dibujos animados conviven con los humanos, así como en el símil en la narrativa: crimen, misterio, máscaras y mentiras.  

El festín de referencias y apariciones curiosas no están ahí como decorativo, más bien le dan sentido a una trama por momentos genérica, que va avanzando con la ayuda de tropos del género de crimen y de tramas secundarias como la del Peter Pan. El humor es otro de sus puntos más fuertes, ya que si bien mantiene un encanto infantil, se aventura a mofarse de la industria cinematográfica, en especial de las empresas y ejecutivos dedicados a la animación en cuanto a cómo usan y maltratan historias y personas. 

“Chip y Dale al rescate” es una cinta ingeniosa en su variedad estética si de animación se trata, pues transita entre técnicas 3D, stop-motion, tradicional, entre otras. No le teme a burlarse de su propia productora y de los personajes y clichés con los que ha hecho miles de dólares. Es nostálgica, emotiva, audaz, divertida y entretenida, de esas que le faltaban al catálogo de la plataforma. 

“Chip y Dale al rescate” ya está disponible en Disney+.