Es algo natural en los seres humanos el buscar sentirnos cómodos y aceptados dentro de un grupo de personas; el sentido de pertenencia nos lleva a formar círculos de amigos, adquirir ciertos gustos o creer determinadas cosas. El club de los vándalos (The Bikeriders), la nueva película del director Jeff Nichols (Loving), aborda esta idea a través de un grupo de hombres que buscan su lugar en la sociedad a través de los motores y las carreteras del medio oeste de Estados Unidos.

Tras encontrarse de forma fortuita una noche en un bar, Kathy (Jodie Comer) se enamora de Benny (Austin Butler), uno de los miembros más recientes de Los vándalos, uno de los primeros clubes de motociclistas en el medio oeste liderado por el sencillo y silencioso Johnny (Tom Hardy). Conforme pasan los años y Kathy se sumerge más y más en el mundo de los motociclistas, ella es testigo de la evolución y trágico desenlace del club.

Uno de los mayores problemas de El club de los vándalos es la falta de una estructura clara en el guion, escrito por el propio Nichols; si bien tenemos como hilo conductor dos entrevistas que le realiza un periodista (Mike Faist) a Kathy, esto en realidad es un marco referencial para mostrar a manera de viñetas los momentos más importantes para Los vándalos. Por desgracia las viñetas no siempre están ordenadas cronológicamente, brincan entre cada uno de los personajes y a momentos se sienten demasiado largas; además, pese a que todo el relato se nos cuenta desde la perspectiva de Kathy, también nos muestran eventos en los cuales ni ella ni alguno de sus conocidos estuvieron presentes, lo cual rompe con ese marco narrativo.

Es interesante ver el surgimiento y evolución de las bandas de motociclistas. Uno pensaría, basado en estereotipos, que se trata de organizaciones violentas con fines criminales, sin embargo Nichols nos muestra un lado muy diferente: cada uno de los miembros originales de Los vándalos es un rechazado por la sociedad, son personas con trabajos e incluso familias que no se sienten cómodos con el estilo de vida estadounidense de finales de los años sesenta, anhelan la libertad y las motocicletas sirven como el elemento para unirlos a todos. Cada uno de los miembros del club se apoya entre sí, respetan las reglas y la jerarquía de poder, y se convierten, de cierta forma, en una familia.

Al inicio, pareciera que Kathy va a cuestionar el estilo de vida de los motociclistas y la violencia alrededor de todo ese mundo, sin embargo solamente es una espectadora pasiva de todos los acontecimientos. Jodie Comer (El último duelo) es fabulosa. Su cara y lenguaje corporal nos transmiten su emoción inicial al conocer a Benny y adentrarse a este universo lleno de testosterona, pero conforme avanza la cinta también refleja mucho el hartazgo, miedo y cansancio del personaje. Por desgracia no tiene mucha química con Austin Butler (Duna: parte dos), quien toda la película tiene la misma expresión de chico rebelde: no cambia ni aunque lo estén golpeando, lo cual hace difícil creer el romance entre ambos personajes.

Tom Hardy (Venom) es increíble: su actuación es contenida pero al mismo tiempo impone mucho miedo y se convierte en una figura de autoridad para el resto de Los vándalos sin necesidad de gritar o exaltarse de forma abrupta. Con pequeñas expresiones faciales y movimientos de su cuerpo, Hardy transmite toneladas de información sobre el pasado del personaje, su vida anterior a las motocicletas y sus emociones. El personaje de Hardy es complejo pues disfruta mucho del club, sin embargo entiende que todo lo bueno debe terminar, él no siempre va a ser el líder del grupo y toma esto con mucha calma para buscar un sucesor.

El club de los vándalos habla sobre el sentido de pertenencia y los cambios que experimenta la sociedad con el paso del tiempo: Los vándalos, su código de honor y su amistad se van quedando atrás conforme el panorama en Estados Unidos cambia para ser reemplazados lentamente por criminales violentos cuyo único objetivo es ganar poder y provocar miedo. 

Pese a los problemas de estructura del guion, Jeff Nichols retrata con nostalgia una época aparentemente más sencilla donde todo conflicto podía solucionarse con una pelea de puños y una cerveza. Las actuaciones de Jodie Comer y Tom Hardy son increíbles y transmiten bastante bien la impotencia ante el paso del tiempo; Los vándalos, como grupo, son el corazón de la cinta y juntos celebran la libertad de las carreteras y la felicidad de encontrar tu lugar en el mundo.

“El club de los vándalos” se estrena el 20 de junio en México.