En esta interminable tendencia por actualizar películas nos encontramos con una nueva versión de El duro o mejor conocida como Road House. Aquella primera versión protagonizada por Patrick Swayze se convirtió en una cinta de culto, pues el público le otorgó un cariño inesperado. 35 años después, el director Doug Liman y Jake Gyllenhaal proponen una adaptación más dinámica, llena de testosterona y con un elevado tono fársico que funciona para entregar entretenimiento sólido. 

Dalton (Jake Gyllenhaal) es un ex luchador de UFC que es contactado por Frankie (Jessica Williams) para que sea el jefe de seguridad de su bar en los Cayos de Florida. En el lugar, Dalton comienza a hacer el trabajo sucio, no sin antes toparse con el mandamás de la zona Ben Brandt (Billy Magnussen), quien busca a toda costa apropiarse del bar. 

Esta propuesta es interesante desde las notorias diferencias narrativas que posee con respecto a la cinta original. Doug Liman (Al filo del mañana) no solo se toma libertades en lo técnico, sino que junto al equipo de guionistas (Anthony Bagarozzi, Chuck Mondry, Hilary Henkin, David Lee Henry) plantean una serie de cambios que apoyan a la actualización del producto como el hecho que Dalton no sea un amante de la filosofía y mejor sea un ex peleador de artes marciales mixtas, es decir, se sustenta aún más su capacidad física; que su interés romántico sea un personaje femenino fuerte; que su némesis Knox, en piel de Conor McGregor, sí se sienta como una amenaza peligrosa pese a ser una caricatura; y que Dalton, además de duro, sea carismático y sarcástico. Estas decisiones narrativas refrescan el concepto a favor de estructurar un producto divertido y en el camino atraiga a las nuevas generaciones alojadas en nichos definidos como el del universo de la UFC. 

Jake Gyllenhaal (Culpable), a sus 43 años, no deja de sorprender por su capacidad actoral y su compromiso físico. Si bien en esta ocasión no interpreta a un personaje tan volátil como tiene acostumbrada a la audiencia, es plausible su capacidad para pasar de la comedia, a partir de diálogos sarcásticos y gestos exagerados, al melodrama y la acción en escenas brutales. Dicho sea de paso, la fotografía de Henry Braham (Guardianes de la Galaxia Vol. 3) tiene un papel fundamental para atrapar al espectador y dotarlo de adrenalina aunque sea por unos momentos con tomas en primera persona (desde la perspectiva de Dalton) cuando está en pleno sufrimiento por los embates de Knox. 

El tono fársico de la película se puede notar en las actuaciones de Gyllenhaal, Magnussen y ni se diga de McGregor, quien desde su forma de caminar y escupir sus diálogos da cuenta del gorila al que interpreta. Este camino pudo haber sido arriesgado, pero llega a buen puerto cuando se logra ver el tono de las secuencias de acción, las cuales nunca dejan de ser exageradas; para muestra el enfrentamiento entre botes de la última parte. 

El duro es una película con grandes dosis de adrenalina que engancha al espectador gracias a un Gyllenhaal protagónicoque juega con el humor y la violencia de una manera equilibrada. ¿Supera a la versión original? Sí y con creces, en especial por tener en la silla de director a un cineasta experimentado y con visión clara de la acción como Doug Liman. 

“El duro” o “Road House” ya está disponible en Prime Video