Alex Garland ha encontrado constantemente formas de entregar historias ambiciosas con temas intelectualmente provocadores, tanto en el rol de director como en el de guionista, usualmente con resultados satisfactorios. Ahora llega a cines su película más ambiciosa hasta el momento: Guerra Civil (Civil War), una impactante reflexión sobre la ética periodística.

En un Estados Unidos al borde del colapso, sumergido en una sangrienta guerra civil, un equipo formado por un reportero, Joel (Wagner Moura), y una aclamada fotoperiodista de guerra, Lee (Kirsten Dunst), decide ir en una peligrosa misión al Capitolio a entrevistar al presidente antes de la caída de la capital. Sin embargo, Lee empieza a tener dudas cuando a su arriesgada empresa se une Jessie (Cailee Spaeny), una joven e inocente fotógrafa que aspira a seguir sus pasos.

Contrario a lo sugerido por su título y su publicidad, el conflicto en sí no es el enfoque de la cinta. Nunca se nos dan detalles del mismo ni se nos aclara cómo inició. Esto no implica que la película sea completamente apolítica: hay claros identificadores de un bando con el fascismo y el autoritarismo, además de que los aliados de nuestros protagonistas son de un grupo específico, pero esto pasa a segundo plano y no se le da mucho peso.

El verdadero centro de la historia es el quehacer de los periodistas de guerra y el costo de su profesión. En un inicio parecería que la decisión de Garland de ambientar su película en un Estados Unidos distópico pero lo suficientemente cercano a nuestros tiempos, es un distractor para la audiencia, quien podría estar más enfocada en buscar el origen de la guerra y las inclinaciones políticas de los ejércitos (sobre todo con la polarización actual en el país) en lugar de las complicaciones que pasan nuestros protagonistas y el debate ético/profesional de retratar el sufrimiento para visibilizarlo ante el mundo, pero al mismo tiempo no intervenir en su desarrollo. Sin embargo, cuando uno lo analiza, esta ambientación le permite al director darle más realismo al trabajo de sus personajes: si la película ocurriera en un futuro lejano generaría una barrera con el espectador, y si fuera en otro país el contexto podría evitar que la gente vea la importancia de la labor de nuestros héroes.

Tristemente, vemos guerras todos los días en redes sociales y televisión, al punto de normalizar la violencia y dar por hecho la cobertura de quienes arriesgan su vida diario para llevar esas realidades a la luz. Al construirla en un Estados Unidos lo suficientemente reconocible como para encontrar identificadores de conflictos actuales, se consigue un efecto de shock: “¿Una guerra en Estados Unidos? ¡No puede ser!”. Esto (lastimosamente) le da un sentido de urgencia al periodismo presentado y nos hace observar con curiosidad el viaje de nuestros protagonistas para intentar descubrir más sobre su entorno.

Una decisión cuestionable es la estilización de la violencia presentada. Aunque el tema es sórdido, el director interrumpe los momentos más brutales con canciones vivas o elementos visuales que cortan el momento. Cualquier conocedor de documentales de guerra, como la reciente ganadora del Oscar 20 Days in Mariupol, puede no encontrar mucho de impactante en lo mostrado en Guerra Civil, pero para los espectadores menos habituados tal vez dicha artificialidad sea necesaria para digerir la historia. Eso sí, la secuencia final es sumamente atrapante por su realismo y tensión.

Kirsten Dunst (The Power of the Dog) es increíble. Su cara y lenguaje corporal nos transmiten el cansancio adquirido con los años, la deshumanización de sus objetos de estudio en favor del registro de la atrocidad. “Nosotros no reflexionamos, así permitimos que otros sí puedan hacerlo”, dice en un momento, pero la interpretación de Dunst nos deja claro cómo Lee está lejos de ser la fría y objetiva periodista que tanto desea. En un inicio la cinta parecería dar el irresponsable mensaje de que, para ser periodistas de guerra, estas personas dejan de lado su humanidad y se vuelve un tema más de adrenalina, pero la actriz nos da a entender cómo en realidad esta aspiración de objetividad es inalcanzable, y cada foto y reportaje tiene un costo físico y mental.

La coprotagonista en este viaje es interpretada por otra graduada de la escuela de Sofia Coppola, Cailey Spaeny (Priscilla), quien nos da otra maravillosa actuación. Ambiciosa, ingenua, arriesgada y llena de entusiasmo, la joven trae a la pantalla todo lo que el personaje de Dunst ha perdido, y le recuerda por qué inició en esta profesión. Spaeny es magnética sin nunca exagerar, consigue con sutileza mostrarnos la evolución de Jesse con credibilidad, incluso cuando el guion da un giro un tanto brusco en el tercer acto.

El arco en paralelo de estas dos mujeres es el corazón del filme. Mientras una está en el ocaso de su carrera, la otra apenas empieza. Es cómo ver el crecimiento de un mismo personaje: entendemos cómo Lee inició en esto, a la vez vislumbramos el futuro de la optimista Jessie. La película levanta mediante estas dos periodistas preguntas importantes sobre la ética de la fotografía de guerra. Tal vez estas dudas no sean algo nuevo para quienes hayan estudiado periodismo o comunicación, pero para muchos puede ser su primera exposición a las complicaciones de este trabajo que tantas veces se da por sentado.

Ante todo, el mayor logro de Alex Garland es haber conseguido aprobación para hacer un blockbuster en gran formato con un enfoque tan autoral y más intimista al usualmente visto en este tipo de producciones, en especial con periodistas en el centro de la narrativa, en lugar de héroes de acción. 

Si bien los trailers y pósters de Guerra Civil prometían un filme apocalíptico y bombástico, el director se arriesga y prefiere darnos un trabajo mucho más íntimo y con reflexiones profundas alejadas del espectáculo. Esto no significa que la película no sea entretenida, lo es y atrapa bastante, tiene secuencias explosivas y muchos valores de producción, tales como efectos visuales convincentes y un sonido envolvente, ambos fundamentales para hacer creíble el estado caótico del país; pero quienes esperen un trabajo tal vez más llevadero y menos denso intelectualmente, se llevarán una gran (y espero grata) sorpresa.

“Guerra Civil” ya está disponible en cines mexicanos.