Advertencia: “Mona Lisa y la luna de sangre” contiene secuencias con violencia gráfica que pueden ser un detonante para espectadores sensibles.

Ana Lily Amirpour nos entregó una de las mejores películas de vampiros en años recientes con su ópera prima, A Girl Walks Home Alone at Night, donde demostró su inmenso talento y creatividad como realizadora. Ahora llega a nosotros su tercer largometraje: Mona Lisa y la luna de sangre (Mona Lisa and the Blood Moon), un thriller con tintes sobrenaturales que explora varios aspectos de la naturaleza humana, la inocencia y la moral en un grupo de personajes acostumbrados a la vida nocturna.

Mona Lisa Lee (Jeon Jong-seo) escapa del hospital psiquiátrico donde había estado internada por 12 años debido a sus poderes psicoquinéticos. Ahora, disfrutando de su libertad, se encuentra con una serie de coloridos personajes en la ciudad de Nueva Orleans, algunos la ayudarán en su camino y otros tratarán de aprovecharse de ella. Todo esto mientras un policía (Craig Robinson) la sigue de cerca para volver a encerrarla.

Mona Lisa y la Luna de sangre continúa desarrollando muchas de las temáticas que Ana Lily Amirpour exploró en A Girl Walks Home Alone at Night: tenemos, por ejemplo, a la noche como un protagonista más de la cinta, en este caso con una imponente luna llena en el cielo, un testigo silencioso de todos los acontecimientos; la protagonista es una chica joven, silenciosa, observadora y con una habilidad distintiva, ella es una entidad neutral en los conflictos y posee una inocencia incorruptible. También podemos notar la presencia de traficantes, bailarinas, figuras familiares conflictivas, violencia y la justicia aplicada de forma imparcial.

La directora construye a sus personajes a través de varias capas de profundidad, agregándoles más y más complejidad conforme avanza la película, por ejemplo, el personaje de Craig Robinson se presenta como un policía que busca ayudar a Mona Lisa, sin embargo hacia el final sale a relucir su personalidad obsesiva, violenta y hasta racista. Esto es interesante y ayuda a desarrollar el tema de la naturaleza humana: los personajes se sienten tridimensionales, tienen motivaciones ocultas, deseos y toman decisiones que enredan más la trama, como el personaje de Kate Hudson quien solamente ve por sus propios intereses sin considerar a su pequeño hijo (Evan Whitten) o el bienestar de Mona Lisa. Se sienten vivos y eso se agradece pues uno se interesa por ellos y por verlos triunfar o fracasar al final.

Las actuaciones son uno de los elementos más destacados de la cinta. Jeon Jong-seo (Burning) entrega un trabajo extraordinario: recurre a su mirada y expresiones corporales para transmitir todas las emociones y reacciones de Mona Lisa ante el mundo y todas las situaciones nuevas para ella. El personaje tiene muy pocos diálogos a lo largo de la cinta, pero eso no le impide volverse entrañable.

Por su parte, Kate Hudson (Glass Onion: un misterio de Knives Out) y Ed Skrein (Deadpool) se meten completamente en la piel de sus personajes. Ambos interpretan polos opuestos y la directora logra subvertir nuestras expectativas respecto a sus personajes. Las grandes sorpresas de la película son Craig Robinson (Dolemite Is My Name) y Evan Whitten (Chupa), el primero se transforma en un oficial de policía centrado y con una brújula moral aparentemente inquebrantable que termina tomando muy malas decisiones; Whitten, por otro lado, demuestra sus capacidades actorales tomando el liderazgo en algunas de las escenas más emotivas del filme.

El despliegue técnico de la película es increíble y Amirpour saca lo mejor de cada uno de los departamentos bajo su dirección para potenciar su historia. La fotografía de Pawel Pogorzelski (Beau tiene miedo), por ejemplo, recuerda mucho a la pintura Nighthawks de Edward Hopper pues recurre constantemente a la iluminación artificial de los establecimientos nocturnos o los letreros neón, además utiliza grandes angulares que permiten capturar una mayor cantidad de información en el encuadre (esto ayuda a capturar dentro de la toma el cielo nocturno y la imponente luna). Además, los movimientos de cámara se conjugan con el diseño sonoro para informar a los espectadores cuando Mona Lisa está haciendo uso de sus poderes, un recurso interesante que también sirve para hipnotizar a la audiencia. 

Desgraciadamente, la película explora muy poco los poderes de Mona Lisa, lo cual nos deja con varias preguntas y Amirpour no ofrece respuestas al respecto. El recurso es atractivo, se dosifica y utiliza de manera inteligente a lo largo de todo el metraje sin abusar de él, pero al no brindar explicaciones se siente que nos falta una pieza importante de información relacionada al pasado del personaje..

Mona Lisa y la luna de sangre se cocina a fuego lento, es un thriller que escala en intensidad hasta tenernos al borde del asiento. La cinta explora las imperfecciones de los seres humanos a través de un increíble apartado técnico y un grupo diverso de personajes complejos interpretados de forma sobresaliente por todo el elenco.

“Mona Lisa y la luna de sangre” ya está disponible en Amazon Prime Video.