Las invasiones alienígenas existen desde que, en 1898, el escritor H.G. Wells le presentó al público La guerra de los mundos. A partir de ahí hemos tenido varias propuestas sobre cómo sería un ataque de seres de otro planeta a la Tierra ¿usarían máquinas mortales o nos reemplazarían uno a uno para no levantar sospecha? Bueno, pues el director Brian Duffield (Spontaneous) tiene una respuesta novedosa en su película Nadie podrá salvarte (No One Will Save You), un inquietante thriller de ciencia ficción.

Brynn (Kaitlyn Dever) es una joven veinteañera que vive en una casa aislada del resto de las personas, en un pequeño pueblo de Estados Unidos. Pasa sus días confeccionando vestidos para su tienda en línea, jugando con una villa en miniatura o aprendiendo a bailar. Desgraciadamente, su apacible estilo de vida es interrumpido una noche cuando invasores alienígenas entran a su casa. ¿Sus intenciones? Desconocidas, pero Brynn debe luchar por sobrevivir.

El guion, escrito por el mismo Brian Duffield (entre cuyos créditos anteriores se encuentra Love and Monsters) nos sume desde sus primeros minutos en una agobiante persecución que le da a los espectadores poco tiempo para respirar, pero al mismo tiempo nos permite ir conociendo a su personaje principal, su situación particular e ir viendo los alcances de la invasión. La historia puede no ser original y bebe de muchas fuentes (hay referencias a clásicos como Invasion of the Body Snatchers o Invaders from Mars, pero también a propuestas más recientes como Signs o Nope); sin embargo, la película se siente fresca gracias a sus giros constantes que juegan con las expectativas del público.

Una de las características más interesantes de Nadie podrá salvarte es su falta de diálogos. Durante los 90 minutos de duración de la cinta escuchamos a la protagonista decir 3 palabras, el resto del tiempo nos encontramos ante un ejercicio de storytelling visual, donde seguimos a un único personaje en un número limitado de locaciones: esto es bastante potente y abrumador. Ante la falta de palabras, el director se limita a utilizar la fotografía de Aaron Morton (Evil Dead), el sonido, a cargo de James Miller y Dan Izer, y el score de Joseph Trapanese (Spiderhead) para transmitirnos toda la información necesaria y así entender la historia. 

La fotografía de Morton primero nos da un recorrido por la casa antes de la incursión de los extraterrestres. De esta forma tenemos claro dónde está cada habitación y somos conscientes del espacio. Además utiliza muchos planos aéreos que dan la impresión de ser el punto de vista de los alienígenas observando con cuidado a sus víctimas. El score de Trapanese transmite un sentimiento ominoso y nos va guiando a lo largo de toda la película. Por momentos pareciera que la música y el movimiento de cámara están sincronizados: cuando uno de los dos es frenético el otro inmediatamente lo imita. Finalmente, tenemos el sonido de Miller e Izer, tal vez el elemento técnico más destacado, pues te sumerge de inmediato en la atmósfera de la cinta.

Junto a estos recursos tenemos la magnífica actuación de Kaitlyn Dever (Rosaline). Es interesante cómo Brynn es un personaje sin diálogos no por una imposibilidad física, sino porque no tiene con quién hablar: nadie en el pueblo le dirige la palabra debido a un evento importante de su pasado. Esto pesa todo el tiempo sobre la chica y Dever logra transmitir toda la culpa y tristeza que carga Brynn a través de su mirada perdida, sus ojos lacrimosos y el temblor de sus labios. De igual manera, cuando llegan los alienígenas, la vemos emplear una serie de recursos físicos para transmitir la desesperación, miedo, angustia y ansiedad por la que pasa el personaje.

Otro logro de la cinta es el diseño de los alienígenas, pues toma la clásica figura salida del incidente Roswell (extraterrestres cabezones, con ojos grandes, delgados y extremidades largas) y le da un giro bastante perturbador y siniestro. Además, se agradece que no busquen ocultarlos y mostrar solamente sombras desenfocadas que pasan detrás de la protagonista: aquí las criaturas aparecen en primer plano y dan mucho miedo. 

Nadie podrá salvarte es un thriller de ciencia ficción frenético y angustiante gracias a su ritmo y giros constantes; la película homenajea grandes cintas del género mientras explora los traumas de su protagonista, interpretada con maestría por Kaitlyn Dever. La falta de diálogos puede sentirse extraña al inicio, pero conforme te vas sumergiendo más en la atmósfera del filme, a través de sus cuidados elementos técnicos, llegas a olvidar que no has escuchado hablar al personaje. Sin duda se trata de una propuesta siniestra, estresante y algo paranoide.

“Nadie podrá salvarte” ya está disponible en Star Plus.