Peter Farrelly puede presumir tener un Oscar en sus vitrinas por Green Book, pero también de poseer en su filmografía películas de comedia absurda que se convirtieron en referentes como Una pareja de idiotas. Ahora regresa a esa fórmula con Ricky Stanicky: El impostor, una película protagonizada por Zac Efron y John Cena, la cual juega de manera divertida con los giros de trama y discursos sobre la amistad y su capacidad para rehabilitar. 

La historia se enfoca en tres amigos que durante su infancia crean a un amigo imaginario llamado Ricky Stanicky para culparlo y así ellos puedan hacer a diestra y siniestra sus travesuras. Ricky les ha servido como escudo de sus mentiras incluso hasta la adultez, pero la insistencia de sus familias y algunos tropiezos en la construcción de sus historias falsas los harán cuestionarse si deben decir la verdad o seguir con el juego, es así que contratan a un actor desconocido y con mucho talento llamado Rod (John Cena) para que pueda alargar las mentiras.

Ricky Stanicky es otra prueba del talento cómico de John Cena (The Suicide Squad), ya que su actuación sostiene los mejores momentos de la cinta, mismos que van desde hacer imitaciones de personajes famosos y la exploración vocal que eso conlleva, hasta darle una personalidad irreverente y divertida al personaje imaginario de Ricky. Cada una de sus interacciones con los demás actores, ya sean Zac Efron o el mismísimo William H. Macy, destacan por la hábil construcción de diálogos que yacen en lo absurdo y a la vez en lo serio (temas de finanzas, salud pública y medio ambiente). 

La narrativa es muy ingeniosa, sobre todo porque en la primera parte parece que el rumbo será muy predecible; los amigos, ante el posible descubrimiento de la mentira que han acarreado por años, contratan un actor solitario y fracasado con resultados increíbles. Aquí, lo lógico es pensar que todos se volverán muy buenos amigos y tal vez un conflicto surja por la creación del inusual vínculo, sin embargo, todo es más complejo por los giros de tuerca, sí, un tanto absurdos, pero sumamente divertidos: de una forma irreverente, el nuevo Ricky se comienza a meter hasta las entrañas de la vida de los amigos y así, el rol antagónico cambia de bando.

El humor, lamentablemente, no tiene el mismo ingenio que la narrativa, pues la mayoría de los chistes se construyen con base en flatulencias o falos y se alargan hasta sofocar al espectador. Además, esta variedad de chistes son colocados en momentos inoportunos que no hacen más que aletargar el ritmo de las secuencias y sacar de la experiencia al espectador. 

Hacia el final de la cinta, el espectador se puede llevar una agradable sorpresa con respecto al mensaje de esperanza. ¿Cuántas personas pudieron haber realizado cosas increíbles por el planeta, pero sus condiciones los aprisionaron? Seguramente muchas que muy probablemente nunca lo podrán hacer, pero tal vez con una pequeña mentira se puede comenzar a confiar; Rod, al ponerse en los zapatos de Ricky, empieza a creerse las mentiras que él mismo cuenta sobre sus ficticias labores con la salud pública y más tópicos de orden social, y a la postre, pasa de llevar una vida desordenada a confiar en que puede lograr el cambio. Es el camino de las segundas oportunidades. 

Ricky Stanicky: El impostor es una agradable cinta que combina tres elementos interesantes: la metanarrativa, la comedia absurda y John Cena, tres ingredientes que hacen que la experiencia sea rara, pero muy disfrutable. Peter Farrelly se acerca más al resultado de sus primeras películas cómicas y aquí no solo hace que el espectador se divierta, sino que al final tenga una pizca de reflexión sobre los objetivos de vida que pueden echar raíz con una pequeña mentira. 

Ricky Stanicky” ya está disponible en Prime Video.