As Bestas, película de Rodrigo Sorogoyen que arrasó en la entrega de los Goya 2023, es una obra tan elusiva y violenta como lo sugiere su título. Aunque es difícil de ver, su calidad técnica y atrapante tensión hipnotizan al espectador en una historia de la cual siempre esperas lo peor.

Antoine (Denis Ménochet) y Olga (Marina Foïs) son una pareja francesa que se muda a un pequeño pueblo en España, donde desean vivir sus años de retiro cultivando tomates y criando ovejas. Sin embargo, no todos están felices con su presencia. Sus vecinos, los hermanos Xan (Luis Zahera) y Lorenzo (Diego Anido), los detestan porque Antoine se niega a vender sus tierras a una empresa de generadores eólicos, y sin su voto ninguno de los propietarios aledaños puede hacerlo tampoco. Llevados por el resentimiento, estos hombres empiezan a intimidar a Antoine, cada vez con mayor agresividad.

El título viene de una tradición llamada La Rapa das Bestas, la cual consiste en hombres que inmovilizan caballos salvajes para cortarles las crines. Hay quienes (incluyendo la guionista y el director de la película) califican esta tradición como respetuosa, pues cuida la higiene de los caballos y los desparasita. Sin embargo, la naturaleza agresiva de la doma ha sido denunciada por asociaciones como PETA por maltrato animal. 

Esta contradicción se ve plasmada en la película, tal vez de forma no intencional. Sí hay una glorificación de dicha práctica, como se ve en las primeras escenas en cámara lenta de dos hombres musculosos aprisionando un caballo. Sin embargo, dicha secuencia, pese a ser hermosa visualmente, también es perturbadora y agresiva, hay algo fascinante en ella pero igual aterrador (además de reprobable), sobre todo en la cara del caballo aprisionado. Más adelante esta imagen es incluso usada para algo macabro, lo cual hace ver la tradición como algo moralmente reprobable. Esta curiosa mezcla de fascinación y aversión por lo violento se puede ver en toda película: hay un deseo de ver cómo el conflicto escala, un morbo por descubrir hasta dónde puede llegar la situación, pero también un miedo constante.

La película busca que entendamos de dónde nace el odio hacia Antoine: es visto por los hermanos como alguien condescendiente, quien viene de una posición privilegiada a cumplir su sueño dorado de vivir en el campo y retirarse feliz con sus cultivos, sin tomar en cuenta cómo el dinero de la compañía podría ser una oportunidad para los habitantes originarios del lugar. Sin embargo, al enmarcar todo desde la perspectiva del francés, nos muestra lo escalofriantes y aterradoras que son las acciones de sus vecinos. Un giro en particular al final del segundo acto nos enseña los peligros de dejarse llevar por el resentimiento de forma tan brutal.

As Bestas evita caer en generalizaciones como la vilificación de la pobreza al estilo de Nuevo Orden o una glorificación de la violencia como No voy a pedirle a nadie que me crea. El guion inteligentemente nos muestra otros personajes del pueblo que sí son amables con Antoine y sus esposa, mientras que la dirección enmarca el acoso sufrido por estos como algo aterrador. Esto deja en claro que la agresividad de Xan y Lorenzo no es algo ni aplaudible ni propio de toda la región. 

La música de Olivier Arson y la fotografía de Alejandro de Pablo también son fundamentales para la construcción del suspenso. El score nos mantiene inquietos, siempre alertas ante lo que ocurre a cuadro, mientras que la cámara mantiene planos abiertos que nos obligan a escudriñar por cualquier amenaza. Por otro lado, los planos sostenidos son utilizados para no soltar la tensión y hacernos ver la violencia en tiempo real, sin cortes.

Los cuatro actores principales están perfectos en sus papeles. Luis Zahera (Loco por ella) y Diego Anido (O corno) son aterradores y amenazantes. La película en sí no tiene tanta violencia gráfica, pero se siente agresiva justo por la presencia de estos dos actores: cuando Antoine o su esposa va a interactuar con ellos hay un sentimiento de peligro, un miedo permanente a cómo van a reaccionar. Denis Ménochet (Beau tiene miedo) interpreta al protagonista como carismático pero testarudo: cómo expresa su impotencia y sed de justicia suma muchísimo a la tensión, pues uno quiere zarandearlo para que deje todo atrás. Por su lado, Marina Foïs (El taller de escritura) da una actuación mucho más contenida cuyo impacto emocional en el tercer acto nos deja respirar para ver las consecuencias de la violencia más allá de sus efectos físicos y la tensión provocada.

En As Bestas, el director Rodrigo Sorogoyen nos ofrece un thriller que lleva al extremo las agresiones derivadas de los prejuicios. Con elementos técnicos sobresalientes, muy buenas actuaciones y un guion que utiliza una violenta tradición para hacer una interesante analogía, es una película cuyo tono agridulce se queda en la mente por un largo tiempo.

“As Bestas” se encuentra disponible en cines mexicanos y en Movistar+ en España.