“Esto no se acaba, hasta que se acaba” es la frase promocional que han utilizado para la nueva cinta protagonizada por Sylvester Stallone y que, curiosamente, también la menciona su icónico personaje previo a su último combate en Rocky Balboa, ¿casualidad? Tal vez, pero lo que sí creo es que esta franquicia ya dio lo que tenía que dar. Los Indestructibles 4 (Expend4bles), dirigida por Scott Waugh (Need for speed), en un intento fallido de revivir esta saga y a sus personajes. 

La historia sigue al emblemático conjunto de mercenarios que se reúnen en una misión contrarreloj para combatir a un grupo de terroristas que tienen en su poder un arma nuclear que, de no ser detenida a tiempo, podría desatar un conflicto bélico sin precedentes. 

La película funciona mejor cuando logra combinar la acción y la comedia, fórmula utilizada para introducir a los nuevos personajes, entre ellos a Gina (Megan Fox), Marsh (Andy Garcia), Galan (Jacob Scipio) e Easy Day (50 Cent). Los chistes subidos de tono pueden encajar con el espectador adulto que busca soltar una carcajada y si a eso les sumamos las secuencias de combate cuerpo a cuerpo lideradas por Jason Statham (Fast X) Iko Uwais (Fistful of Vengeance) y Tony Jaa (Monster Hunter), la cinta logra cumplir con el objetivo principal: entretener. 

Al final del primer acto se presenta un giro inesperado como una propuesta ambiciosa, pero a partir de ese momento, el desarrollo de la cinta se torna repetitiva y predecible rumbo al tercer acto, sobre todo porque el equipo protagónico toma rumbos separados y la revelación del villano carece de sorpresa. No obstante, el director Waugh, junto a los guionistas Kurt Wimmer (Point Break, 2015), Tad Daggerheart (Black Lotus) y Max Adams (The Terminal List), logran que la narración sea disfrutable por las situaciones hilarantes que se presentan. 

Si hay algo en lo que Los Indestructibles 4 no le hace justicia a los filmes anteriores (al menos a los primeros dos de esta saga) es la mala calidad de los efectos digitales para fabricar desmesuradas explosiones y construir escenarios complejos donde es evidente la pantalla verde. Además, otro punto que no le ayuda a esta cuarta entrega es la ausencia de las leyendas de acción como Chuck Norris, Wesley Snipes, Arnold Schwarzenegger, Harrison Ford y Jet Li, quienes eran el pilar de esta franquicia. Si hablamos de Dolph Lundgren y Randy Coutre, ellos sí retoman sus roles como Gunnar y Toll, respectivamente, aunque esta vez con conformismo y sin aportaciones a la trama.

La fotografía de Tim Maurice-Jones es estrambótica debido al ritmo frenético con el que apenas se puede apreciar todo lo que está reflejándose en la pantalla; el exceso de explosiones mal ejecutadas se vuelve abrumador. De igual manera, la puesta en escena no es para nada atractiva:el bar, por ejemplo, es un set que se muestra demasiado viejo y desértico como para ser el principal lugar de reunión de los protagonistas.

Algo que se hace notar es la presencia de Guillaume Roussel (Les Trois Mousquetaires: D’Artagnan), quien hace un buen trabajo como compositor al suplir al director de orquesta Brian Tyler, quien fue el encargado de la música en los tres largometrajes anteriores. El músico francés crea una atmósfera envolvente cuando se trata de darle ritmo a las escenas de combate y a las persecuciones en automóviles. Incluso se puede notar la presencia de su melodía para darle entrada a los momentos heroicos de sus personajes, como la secuencia que reúne a todos los soldados caminando en cámara lenta mientras se escucha el tema principal. 

Los Indestructibles 4 apuesta por un osado desenlace, pero finaliza con un sabor agridulce para los que esperaban ver una despedida digna de los antiguos héroes taquilleros. La película no resalta por ser un cierre épico de sus personajes o por darle una cálida bienvenida a la nueva generación de mercenarios, sino por ser otro intento de exprimir a una franquicia que ya no tiene nada más que dar.  

“Los Indestructibles 4” ya se encuentra disponible en cines.