Sony Pictures poco a poco está reuniendo sus propias gemas del infinito… pero de fracasos, pues sus producciones relacionadas al universo arácnido y que tienen, hasta ahora, poca relación con el Universo Cinematográfico de Marvel, no han tenido la aceptación deseada debido a la poca calidad de sus historias. Madame Web, dirigida por S. J. Clarkson, tampoco rompe con esa racha y continúa la misión de hundir más a este universo. 

Cassandra Webb (Dakota Johnson) es una paramédica que luego de un accidente laboral comienza a tener visiones del futuro y a experimentar muchos déjà vu. Durante un viaje en tren, le aparecen visiones en las que Mattie (Celeste O’Connor), Anya (Isabela Merced) y Julia (Sydney Sweeney), tres jovencitas que también comparten el viaje, son asesinadas brutalmente por un hombre desconocido, quien en realidad es el millonario Ezekiel Sims (Tahar Rahim) que busca evitar su muerte en el futuro a manos de ellas. Webb, con ayuda de su clarividencia, las ayuda y juntas descubren que todo tiene relación con una maldición arácnida que está a punto de estallar.

El gran problema de Madame Web es que no tiene personalidad; nunca se siente como parte del universo arácnido. Por un lado es cobarde porque nunca se atreve a decir los nombres de personajes relacionados a Spider-Man y mejor los oculta con jumpscares baratos, ¿para qué jugar con la omisión y tratar al espectador como ignorante? Por otro lado, los geniales vestuarios de superheroínas no son explotados y solo aparecen unos cuantos segundos, lo cual es un desperdicio absoluto cuando se tiene a extraordinarias actrices en los papeles principales, ¿cuestión de presupuesto o simplemente pocas ganas de generar un producto que rompa con la convencionalidad?

El prominente elenco no puede salvar la pobre construcción de sus personajes orquestada por cuatro guionistas (Matt Sazama, Burk Sharpless, Claire Parker y la directora S.J. Clarkson). Nunca se siente cercanía por ninguna heroína y como se dijo anteriormente, tampoco existe interés por darles personalidad a través de los trajes. Es un desperdicio tener en la misma cinta a Dakota Johnson (Cha Cha Real Smooth), a Sydney Sweeney (Reality), Emma Roberts (Quizá para siempre), Isabela Merced (Rosalina) y a Celeste O’Connor (A Good Person), actrices que han demostrado incansablemente su capacidad interpretativa; nadie, ni siquiera José María Yazpik, luce en esta cinta. 

Pese a tener atractivos elementos narrativos como el regreso en el tiempo, la película no se atreve a dar el siguiente paso y a distinguirse de otras propuestas del género, y mejor se decanta por la sencillez y lo lineal. Desde las primeras secuencias, es fácil prever quién es el villano, cómo se comportará y sí, cuál será el desenlace, y a decir verdad, nunca se siente peligro por los personajes; no hay giros narrativos que abonen a la experiencia o cambien el rumbo de la historia, más bien todo transcurre sin intensidad.

Uno de los puntos que resaltan entre el montón de escombros es el estilo de algunas escenas que recurren a los efectos visuales, ya que sin lugar a dudas remiten a la primera película de Spider-Man de Sam Raimi, en especial porque están modelados como si faltaran pasos de renderización, que esperemos sea de forma intencional y no por descuido, como las secuencias donde Madame Web tiene revelaciones sensoriales debajo del agua o cuando aparecen los trajes especiales de los personajes. 

Madame Web tenía potencial, sobre todo por estar relacionada a un superhéroe rico en historias, sin embargo, la falta de visión y objetivos por parte de Sony con este universo alterno ha hecho que sus producciones fallen rotundamente (véase Morbius). Es triste que las grandes actrices aquí presentes manchen su curriculum con esta propuesta.

“Madame Web” ya está disponible en cines.