Durante la adolescencia, muchas personas LGBTQ+ proyectamos nuestra experiencia en películas con romances heterosexuales ante la falta de historias que la retrataran directamente. Afortunadamente, con el tiempo se han creado más películas y series enfocadas en esta audiencia que muestran otras formas de amar lejos de la heteronorma. Young Hearts, del director Anthony Schatteman, es un ejemplo de esto: el tipo de trabajo que mi yo adolescente hubiera estado muy feliz de ver.

Elias (Lou Goossens) es un chico de 14 años con preocupaciones de su edad: le cuesta comunicarse con su papá, tiene una novia y varios amigos cariñosos. Un día se muda a la casa de enfrente una familia con otro joven de su edad, Alexander (Marius De Saeger). Los dos conectan inmediatamente, pero su amistad se complica cuando Elias se da cuenta de que está enamorado de Alexander.

Para mantener la intimidad e introspección, la fotografía utiliza bastantes medios y primeros planos, los cuales nos acercan a las emociones de los protagonistas, así como sus conflictos. Los planos generales son usados para mostrar la interacción de los chicos en situaciones bonitas, como un viaje juntos a otra ciudad, cómo nadan en un lago, cuando regresan a casa en bicicleta o su aventura en una casa abandonada.

Schatteman no tiene miedo de mostrar sus referencias o recurrir a ciertos clichés, pero no por pereza narrativa, sino con el propósito de remontar al espectador a situaciones reconocibles de los clásicos romances adolescentes y transportarlas a esta historia LGBT. Hay un momento que incluso es una réplica casi exacta de Romeo+Juliet de Baz Luhrmann, pero resignificado.

Esto le da a la película un tono tierno y juvenil. Contrario a otros dramas como Close, When It Melts y Playground, donde los niños sufren de formas extremas y desconsoladoras, Young Hearts nos muestra conflictos o situaciones cuya gravedad va acorde a la edad de los protagonistas. Esto no significa que no haya tensión, algo de acoso escolar o complicaciones en la comunicación con los padres, pero nada que caiga en el melodrama o vaya al extremo; incluso el romance se enfoca en un amor inocente.

Es muy refrescante ver historias homosexuales alejadas del sufrimiento y la miseria. Si bien esas historias existen, es importante también mostrar situaciones esperanzadoras en las cuales la juventud se pueda ver reflejada. Me recuerda mucho a películas como Love, Simon  o The Way He Looks, las cuales no lidian con la experiencia de salir del clóset o descubrir el amor de forma dolorosa o traumática, sino como parte de crecer.

Lou Goossens y Marius De Saeger, ambos en su debut en cine, transmiten muy bien la angustia e inseguridades juveniles. Tanto Elias como Alexander tratan de conciliar sus sentimientos con su entorno, poner límites y entender qué quieren. El elenco secundario también es bueno, pero resalta Dirk Van Dijck como el comprensivo abuelo de Elias, quien ilumina la pantalla con un aire de sabiduría y empatía por su nieto.

En general, Young Hearts es un tierno romance adolescente que trata con tacto y corazón la emoción del primer amor, así como la importancia de tener un círculo de apoyo que te permita explorar libremente tus sentimientos en la juventud. Hay pocas sorpresas y puede resultar un poco cursi a ratos (sobre todo con las canciones), pero su ternura es contagiosa y los personajes hacen creíble la tensión en los momentos de drama. Es ante todo una oportunidad para que más personas vean su realidad reflejada en pantalla con el respeto y la calidad que se merecen.

“Young Hearts” tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Berlín 2024, en la sección Generation Kplus.

Foto de portada cortesía de THE PR FACTORY.