“Avatar”, la cinta de ópera espacial del director James Cameron, se reestrenó en cines de diferentes partes del mundo como parte de la campaña de marketing de la secuela, “Avatar: el camino del agua”, que tendrá su estreno global en diciembre de este año. Hace casi 13 años, cuando se estrenó la cinta en cines y se convirtió en un fenómeno crítico y taquillero, no pude verla en cines, pero eso no evitó que me marcara para siempre como ya expliqué en mi artículo sobre mi historia con “Avatar”. Por ello, decidí asistir al reestreno y  adentrarme en las selvas de Pandora para vivir la aventura ecológica de Jake Sully. ¿La película aún logra apantallar a las audiencias o simplemente se trata de otro blockbuster? ¿Qué tan bien han envejecido los efectos a casi 13 años de haberse estrenado? ¿Logra aumentar las expectativas (si estas existen) para la segunda parte? ¿Vale la pena volver a ver “Avatar” en el cine?

La versión remasterizada

Para responder la última pregunta: sí, vale completamente la pena volver a ver “Avatar” en el cine, sobre todo en la pantalla más grande a su disposición y con el mejor sonido a su alcance, pues la versión en cines no es la misma presentada hace tantos años al público: ha sido completamente remasterizada para ser presentada en los nuevos proyectores láser que se están manejando en los complejos de exhibición alrededor del mundo. De igual manera, el 3D de la cinta fue retrabajado para crear una experiencia más inmersiva, lo cual funciona perfecto pues uno se pierde en los detalles.

Pese a esto, el 3D podría ser un problema para muchos pues pareciera que solamente aumentaron la profundidad de campo entre los elementos de la pantalla y eso vuelve borrosas ciertas escenas, sobre todo las primeras secuencias en donde nuestros ojos apenas se están acostumbrando a este nuevo tratamiento. Además, los subtítulos son puestos hasta el frente de este nuevo 3D y llegan a convertirse en distractores

Una mirada al futuro

La película tiene poco contenido “extra” o diferente al de la cinta original, sin embargo, se le añade una escena no incluida en el corte original de 2009. En la escena, la cual ocurre en los últimos minutos de metraje cuando los Na´vi vencedores expulsan a los humanos del planeta, tenemos al personaje de Parker Selfridge (Giovanni Ribisi), el malévolo hombre de negocios de la compañía minera, acercándose a Jake Sully durante la marcha a la nave para advertirle que los humanos regresarán a Pandora. Se trata de una escena muy breve pero de gran importancia pues da pie a la secuela, pero al mismo tiempo uno se cuestiona ¿por qué no estaba en el corte original? La respuesta es una incógnita.

La gran sorpresa viene después de los créditos cuando aparece en pantalla la frase “y ahora una mirada hacia el futuro” para después mostrarnos una breve e impresionante escena de “Avatar: el camino del agua”. Es increíble ver cómo los más de diez años entre una cinta y la otra se pueden observar en la simulación del agua, la cual es, posiblemente, la más sorprendente y detallada que yo haya visto, o en la captura de movimiento de los personajes, la cual fue realizada bajo el agua tras desarrollar tecnología especial para dicha tarea. Sin duda, todo el trabajo de los equipos detrás de la cinta se ve reflejado en el diseño sonoro, la música y las pocas criaturas nadando en los mares de Pandora. La secuencia llena por completo la pantalla y te deja con ganas de más. Será interesante ver cómo jugará esta película durante la temporada de premios pues, contra mis deseos, probablemente estamos frente a la gran vencedora en varias categorías técnicas.

“Avatar” sigue siendo espectacular en los cines, la experiencia es inmersiva — la construcción de mundo de Cameron y los cientos de artistas que trabajaron en la película es palpable en cada fotograma.  Sin duda te deja con ganas de más. El 3D puede ser confuso a ratos pero definitivamente es una versión de la cinta en la cual se le permite al espectador apreciar muchísimos detalles gracias a la remasterización. Si tienen la oportunidad de verla, no duden en hacerlo.