En 1976 vio la luz The Omen, un clásico del terror estadounidense sobre la llegada del Anticristo. Su atmósfera tétrica, ambigüedad intencional e inolvidable música (ganadora de un Oscar) cautivaron a las audiencias y la crítica. Lastimosamente, ninguna de sus secuelas pudo vivir a las expectativas planteadas por ella; pero esta mala racha llega a su fin con La primera profecía (o The First Omen), una precuela donde directora Arkasha Stevenson le inyecta nueva vida a la franquicia y nos da una de las mejores películas de terror de años recientes.

Margaret (Nell Tiger Free) es una joven estadounidense que viaja a Roma para tomar sus votos como monja. Se aloja en un convento dedicado a la crianza de niñas huérfanas liderado por una estricta madre superiora (Sonia Braga). Sin embargo, conforme pasan los días, empieza a cuestionar su fe y a descubrir un aterrador plan para traer al mal encarnado al mundo.

Si bien la historia tiene algunos guiños al clásico de los 70, puedes disfrutar de esta historia sin necesidad de ver la anterior. El guion se encarga de funcionar de forma independiente con un misterio atrapante y lleno de giros. Hay un par de puntos algo predecibles, pero se compensa con lo bien construido de su universo y el enriquecimiento de la mitología apenas sugerida por The Omen, la cual priorizaba el ser sugerente por sobre sangre o ritos demoniacos.

Una conspiración de estas proporciones bíblicas amerita un tratamiento igual de grandilocuente, algo que Stevenson y su equipo entregan perfectamente. El score de Mark Korven (The Witch) construye una atmósfera tétrica, abrumadora y demoníaca, además de que encaja muy bien con la música de su predecesora, lo cual no era tarea fácil. Este no es un ejercico de sutileza, es un misterio vestido con una envoltura rimbombante y macabra, algo muy bien capturado por la música hecha de cánticos religiosos y el diseño sonoro lleno de susurros, sonidos ininteligibles y una desorientación constante.

La fotografía de Aaron Morton (No One Will Save You) y el diseño de producción de Eve Stewart (Ghostbusters: Frozen Empire) no solo son preciosos y recrean excelentemente los años 70, sino que también construyen este ambiente opresor alrededor de Margaret, esta prisión infernal en medio de espacios eclesiásticos (una toma en la cual unas veladoras encuadran a la protagonista y simulan ser dientes listos para devorarla es un gran e ingenioso ejemplo de esto). Los vestuarios del legendario Paco Delgado también suman a esta curiosa mezcla de solemnidad, grandilocuencia y repulsión, sobre todo un bello vestido de novia en una de las escenas visualmente más atractivas de la cinta.

Aunque definitivamente hay mucho preciosismo, La primera profecía no escatima tampoco en la brutalidad de sus escenas. Una secta que quiere traer al Anticristo al mundo evidentemente sería muy despiadada, así que, de forma muy apropiada con este tema, la directora abraza la naturaleza grotesca y perturbadora de su historia. Hay una gran cantidad de body horror que incluye pero no se limita a mutilación de genitales, violencia obstétrica, expulsión de fluidos y una brutal secuencia que hace ver al ritual de El bebé de Rosemary como algo bastante suave. Si buscas incomodidad y la exaltación de sensaciones desagradables, en esta cinta definitivamente las encontrarás.

Ante esta demandante tarea, Nell Tiger Free (Settlers) es la protagonista ideal. Los fans del terror tal vez la recuerden por su excelente trabajo en Servant; acá nos vuelve a demostrar cómo este es un género ideal para sus talentos. Tiger Free encuentra un buen balance entre la naturaleza tímida y reprimida de su personaje con los momentos de exigencia física en los cuales se retuerce, grita y usa su cuerpo de formas inquietantes conforme avanza la historia. Es una interpretación muy comprometida con el material que la actriz explota al máximo.

En cuanto al resto del reparto, cada personaje es usado en su justa medida, pues aunque varios cuenten con poco espacio en pantalla, son memorables y están los minutos necesarios para la trama. Sônia Braga (Bacurau) es imponente como la madre superiora de este misterioso convento, su presencia es solemne y nos hace dudar de inmediato de las buenas intenciones de estas monjas. Igual de memorable es Ralph Ineson (Misántropo) como el aliado del bien en un mundo de oscuridad. Maria Caballero (Influenced) inyecta luz y libertad en medio de la represión religiosa, mientras Bill Nighy (Living) aprovecha bien lo que es prácticamente un cameo glorificado.

Con mucho talento tanto frente como detrás de cámara, La primera profecía es una precuela a la altura de su predecesora, una que encuentra su propia voz sin romper con el universo planteado por la original. Hay un interesante contraste entre lo repugnante de su tema con el cuidado técnico y visual, pues esto encapsula muy bien el espíritu de la saga: cómo el mal se disfraza de cosas bellas e inocentes para permear en nuestras vidas. Este es un trabajo que augura cosas muy buenas para esta franquicia y para el futuro de Arkasha Stevenson.

“La primera profecía” ya está disponible en cines mexicanos.