Oliver Jones (Ben Hardy) es un joven británico amante de las matemáticas y la estadística, tiene todo calculado para evitar recibir sorpresas: siempre llega a tiempo y trata de prever cualquier escenario posible. Sin embargo, a su vida llega una variable que jamás había tomado en cuenta: Hadley Sullivan (Haley Lu Richardson), una chica distraída, descuidada e impulsiva, fanática de improvisar y de nunca estar a tiempo. Ambos se conocen en el aeropuerto y, pese a sus personalidades distintas, algo hace clic en su interior: ¿será amor? Lo podemos descubrir en La probabilidad estadística del amor a primera vista (Love at First Sight), película dirigida por Vanessa Caswill (Little Women) que adapta la popular novela homónima escrita por Jennifer E. Smith.

En años recientes las películas románticas de Netflix se han transformado en comerciales turísticos de algún país exótico o en cartas empalagosas donde se romantizan y normalizan comportamientos tóxicos peligrosos para las audiencias objetivo de este tipo de producciones (A través del mar es un ejemplo perfecto de esto); sin embargo, La probabilidad estadística del amor a primera vista rompe con estas dos vertientes y nos entrega una cinta que recuerda mucho a los trabajos escritos y dirigidos por Nora Ephron a mediados de los 90.

Si bien no renueva el género, ni escapa de todos sus clichés, la guionista Katie Lovejoy (A todos los chicos: Para siempre) logra darle un soplo de aire fresco a la historia a través de su carismática narradora (interpretada por Jameela Jamil), quien crea un juego metaficcional interesante con la audiencia y, al mismo tiempo, utiliza las estadísticas, los números y los porcentajes para contar la historia de amor entre Hadley y Oliver.

El corazón de la cinta son Ben Hardy (Bohemian Rhapsody) y Haley Lu Richardson (The Edge of Seventeen) como la pareja protagonista: ambos son encantadores, tienen una química increíble y logran transmitir todo el rango de emociones de sus personajes. Sus primeras interacciones son algo torpes e incómodas, pero con cada conversación y encuentro que tienen en el avión los vemos más relajados, las cosas fluyen de manera natural y uno termina encantado con ellos, deseando ver su amor triunfar. Además, ambos personajes lidian con problemas personales fuertes, ajenos a su relación, y la película explora cómo estas situaciones y sentimientos, que en ocasiones nos guardamos, terminan afectando nuestra forma de relacionarnos con las personas alrededor.

Jameela Jamil (Cásate conmigo) hace un gran papel como la narradora, pues no solo se limita a prestar su voz al personaje sino que también la interpreta como una presencia física dentro del filme. Esto la convierte en una especie de manifestación del destino pues, además de dar comentarios relacionados con las estadísticas de los aeropuertos, la ciudad de Londres o las relaciones amorosas, también llega a interferir de manera directa con los acontecimientos principales de la trama. 

La probabilidad estadística del amor a primera vista es una película romántica bastante tierna, sencilla y emotiva, alejada de cintas problemáticas como la saga de After, gracias a sus personajes entrañables y a su particular uso de la narración como un recurso activo para hacer avanzar la historia.

“La probabilidad estadística del amor a primera vista” ya se encuentra disponible en Netflix.