La sirenita de 1989 es un clásico de Disney no solo por sus icónicas y pegajosas canciones, sino porque además salvó al estudio y comenzó una nueva era de animación que marcó la infancia de muchos. Más de 30 años después, el director Rob Marshall nos trae un remake en live action que adapta la clásica historia para nuevas generaciones. ¿Justifica esta nueva entrega su existencia o es solo otro intento para sacar más dinero sin ninguna innovación?

La historia sigue siendo la misma: Ariel (Halle Bailey) es una de las 7 hijas del rey Tritón (Javier Bardem), quien le prohíbe acercarse al mundo de los humanos. Sin embargo, ella se enamora de uno: el príncipe Eric (Jonah Hauer-King). Para poder conocerlo contra los deseos de su padre, hace un trato con Úrsula (Melissa McCarthy), la bruja del mar, quien la convierte en humana a cambio de un alto precio: Ariel tiene que renunciar a su voz y conseguir que Eric le dé un beso de amor verdadero en menos tres días. De lo contrario, su alma pertenecerá a la temible hechicera.

Para quienes tengan miedo de que este se trate de otro refrito sin alma al estilo de El rey león, pueden tener la certeza de que Rob Marshall no comete el mismo error. Si bien se le da una apariencia más realista a los animales, Marshall usa los elementos marinos y a las criaturas para capturar la magia y esplendor visual de su material original. Esto resulta en preciosas coreografías con medusas brillantes, moluscos bailarines y mucho pero mucho color e ingenio; los números de Under the Sea y Poor Unfortunate Souls poseen una teatralidad particularmente deslumbrante.

Animales como Flounder (Jacob Tremblay), Sebastián (Daveed Diggs) y la divertidísima Scuttle (Awkwafina) tienen suficiente expresión facial para no parecer creaciones sin vida ni abominaciones visuales. Si bien su acercamiento a las escenas submarinas no cuenta con el detalle de la más reciente entrega de Avatar, no lo necesita: la película jamás se toma demasiado en serio y juega con sus ingredientes caricaturescos para provocar risas en los momentos precisos.

En el centro de todo está Halle Bailey, quien no solo posee una hermosa voz, sino que le da vida a la testaruda Ariel con mucho encanto, pasión e inocencia. Bailey es la heroína perfecta para esta película y su química con Hauer-King casi se puede cortar con un cuchillo. Esto se debe también a que el guion profundiza más en la relación de la sirena y el príncipe, lo cual hace que el romance se sienta mucho más genuino.

El mayor desarrollo de la pareja no es la única adición que se agradece en La Sirenita: la película también cuenta con tres nuevas canciones que se integran bastante bien a la música preexistente. La mayoría de estas melodías, todas a cargo de Lin-Manuel Miranda, son pegajosas y serán bien recibidas por todo fan del compositor, sobre todo un divertidísimo número entre Sebastián y Scuttle. Una balada para Eric desentona un poco con el resto de los números, pero es algo fácil de perdonar cuando lo demás funciona tan bien.

Hablando de Sebastián y Scuttle, Diggs y Awkwafina son un perfecto dúo cómico que aligera la trama gracias a su gran personalidad y característico sentido del humor. Sus interacciones provocan varias carcajadas, tantas que se les perdona el peso que le quitan a Flounder respecto a la versión original.

Melissa McCarthy (Fuerza trueno) también parece estar pasando un buen rato como la poderosa bruja marina. McCarthy hace uso de su gran carisma, ojo para la comedia y presencia para convertir a Úrsula en alguien que es a la vez amenazante y magnética. Su número musical es probablemente uno de los más memorables debido a cómo la actriz no tiene miedo de ir al extremo y masticar su papel de forma divertida. Lastimosamente, no se puede decir lo mismo de Javier Bardem (Todo sobre los Ricardos), cuyo rey Tritón conmueve más por la estructura del guion que por su trabajo.

Otro elemento nuevo es un importante mensaje sobre inclusión y aceptación por lo diferente. Esta nueva versión convierte el romance entre Eric y Ariel no solo en una gran historia de amor, sino en un símbolo de una nueva época, del encuentro de dos mundos aparentemente incompatibles pero cuya concepción errónea uno del otro es producto de la ignorancia y el miedo que es necesario romper.

La sirenita se encuentra junto con Cenicienta y Cruella entre los aciertos del estudio del ratón. Su reinterpretación trae muchas aportaciones importantes para los tiempos actuales, a la vez que conserva lo que hizo tan mágica a la original en primer lugar. Después de tantos años, es gratificante ver cómo este icónico personaje adapta su voz para que más niños y niñas sepan lo importante que es luchar por sus sueños.

“La sirenita” (2023) ya se encuentra en cines mexicanos.

Imagen cortesía de Disney.