No es nada fácil ni barato asistir al prestigioso festival de Sundance, dado que su sede es Park City, un lujoso resort en Utah para gente rica. Es por ello que, cuando el festival anunció que iba a organizar por primera vez una muestra de cine en CDMX, muchos corazones cinéfilos se emocionaron: era la oportunidad para disfrutar de una embarradita de la edición 2024 de uno de los eventos cinematográficos más importantes del mundo.

Claro que no había que tener altas expectativas dado que esta era solo una muestra inaugural, tal vez hasta podríamos llamarlo un experimento por parte de Sundance durante la etapa de cambios por la que ha atravesado en los últimos años, tales como la introducción de una selección virtual (forzada por la pandemia), la llegada de un nuevo director (Eugene Herandez) en 2022 y la búsqueda de una nueva ciudad sede.

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Prueba y error

Cinépolis fue el compañero de Sundance para el lanzamiento de su primera edición en CDMX a lo largo de cuatro días (del 25 al 28 de abril), pero el anuncio de las sedes y la programación generó decepción y plantó algunas dudas. 

El festival tuvo cinco sedes: la vieja (y descuidada) confiable Cinépolis Diana en el centro, Cinépolis VIP Perisur en el sur, Cinépolis VIP Plaza Satélite en el norte, Cinépolis VIP Miyana Polanco en poniente y la sucursal ecocida de Cinépolis VIP Mítikah. Esta última elección definitivamente se sintió bastante hipócrita dado que, en City Park, Sundance suele promover el reconocimiento de las comunidades indígenas y las tierras ancestrales en las que se lleva a cabo el festival. Pero supongo que no hay problema en promover el festival en un complejo ecocida que encierra a los habitantes originarios del pueblo de Xoco. Asimismo, si bien se agradeció el intento por esparcir el festival por varios puntos de la ciudad, también hubo descontento por la escasez de sedes, pero debemos recordar que esta es una edición inaugural. 

La selección de películas fue coherente pero también arriesgada y floja. El festival trajo propuestas con sabor latino, algunas de ellas galardonadas, como In the Summers, máxima ganadora de la Competencia Estadounidense de Ficción y protagonizada por el mismísmo Residente; Your Monster, protagonizada por Melissa Barrera; Malu, cinta brasileña; Frida, sobre la legendaria artista mexicana; Igualada, sobre la primera vicepresidenta afrolatina; y Going Varsity with Mariachi, sobre una escuela de mariachis en Texas. También trajo al aclamado documental Daughters, ganadora de Favorita del Festival y una fortísima candidata a llegar lejos en la carrera al Oscar a Mejor Documental 2025.

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“Frida” | Cortesía de Sundance

También hubo bastante riesgo: 8 documentales contra 4 largometrajes de ficción. Sabemos (sobre todo en La Estatuilla que cubrimos no ficción como maniáticos) que el público casual y la gran mayoría de los cinéfilos discriminan al cine documental, así que esta fue una apuesta extraña por parte de Sundance, una apuesta que me alegro hayan tomado porque este festival es tal vez el más grande referente del cine de no ficción, así como un semillero importantísimo en la industria. Aunque tal vez no fue la mejor decisión para atraer a audiencias, hubo calidad en la selección y se agradece el intento de visibilizar estas películas.

Sin embargo, algunas de las selecciones fueron bastante flojas y hasta descaradas: Frida y la esperada Love Lies Bleeding se estrenaban en cines nacionales una y dos semanas después de Sundance CDMX respectivamente. Going Varsity in Marichi y la ganadora del Oscar 20 Days in Mariupol ni siquiera son documentales de este año, pues formaron parte de Sundance 2023; Mariupol incluso ya estaba disponible en plataformas digitales. Y si nos ponemos exquisitos podríamos decir que Skywalkers: A Love Story y Daughters son adquisiciones de Netflix, así que de cualquier manera las ibamos a poder ver en unos meses.

Ahora, ¿hubiera hecho alguna diferencia el traer la amada Dìdi (弟弟) en vez de Malu o I Saw the TV Glow en vez de Love Machina? Para audiencias casuales no, pero el hype que traen dichas propuestas (que por cierto sí estarán en Sundance Londres 2024) tal vez hubiera atraído a más filmtuiteros.

Hablando del público objetivo, es claro que Sundance CDMX iba a atraer a cinéfilos de hueso colorado y a film twitter. Pensar que se iba a lograr, sobre todo en esta primera edición, llenar las salas con familias o atraer a audiencias casuales que van al cine de vez en cuando para ver blockbusters y comedias mexicanas, era una locura. Cinépolis hizo un buen trabajo promocionando el festival en sus redes sociales antes y durante el evento, pero el alcance difícilmente iba a llegar más allá del target ya mencionado. 

¿Cómo le fue a Sundance CDMX 2024? 

Con boletos caros, un puñado de sedes, pocas estrellas y películas de cineastas virtualmente desconocidos, Sundance CDMX 2024 no iba a ser EL evento del fin de semana en la ciudad, pero hay elementos muy interesantes que vale la pena analizar.

Con excepción de las funciones de Love Lies Bleeding y Your Monster, la venta de boletos fue lenta, tanto así que durante el inicio del festival Cinépolis regaló boletos a través de correo electrónico. El hecho de que los precios de los boletos iban desde los $100 hasta los $250 (VIP con Q&A) no ayudó. 

Algo que llamó la atención es que hubo una fuerte presencia de extranjeros en las funciones o por lo menos en las que algunos amigos y yo asistimos. ¿Eran invitados del festival? ¿Eran extranjeros gentrificadores que vieron el nombre Sundance y les llamó la atención? ¿Hubo estadounidenses que hicieron el viaje solo para esto? Me inclino a pensar que la mayoría eran invitados. La cosa es que, entre precios altos, cines VIP y tanto extranjero, el festival se llegó a sentir como algo con aires de elitismo (en ese sentido no estuvo tan elejado de su versión original).

La magia de Sundance

La cosa es que, una vez que se apagaron las luces y el proyector hizo su magia, todas las incertidumbres y quejas desaparecieron. Las películas (por lo menos las que vi) cumplieron o hasta superaron expectativas: entre un documental sobre la felicidad, un bonito coming-of-age y un divertido híbrido de terror, romcom y musical, hubo abundante calidad y variedad. Además, la organización en las sedes fue buena, las funciones comenzaron en tiempo, no tuvimos que sufrir media hora de comerciales y era evidente el entusiasmo de los asistentes.

A todo lo anterior tenemos que agregar uno de los elementos clave de Sundance CDMX 2024: los Q&As. Si bien estas funciones de preguntas y respuestas tenían un costo extra, una vez que estabas ahí escuchando a la directora, productora o hasta protagonista, sentías que el gasto valió la pena. Hay algo muy lindo en aprender en vivo y a todo color sobre la película que acabas de ver de mano de las personas responsables de su existencia. 

Claro, los Q&A no son un invento novedoso, la mayoría de los festivales lo hacen, pero es raro que la mayoría de las funciones de un evento tengan esta característica. Se agradece el empeño de Sundance por replicar esa experiencia y traer a tantos creadores para hablar sobre sus películas. 

El momento top de mi experiencia en Sundance CDMX fue el Q&A de una abarrotada función de Your Monster con la directora Caroline Lindy, la productora/actriz Kayla Foster y la protagonista Melissa Barrera. También me atrevería a decir que fue el momento favorito de muchos otros asistentes, pues independientemente de lo que uno piense de la película, poder escuchar de Lindy (quien tras perderse Sundance por su embarazo aquí finalmente pudo ver su película con un público), Foster y una muy emocionada Barrera, fue algo sensacional. El amor de esta última por poder compartir la película con su gente fue evidente, al igual que la emoción de los asistentes por compartir el momento con ella.

Posterior a la función, Melissa Barrera pasó más de una hora abrazando, tomándose fotos y en ocasiones hasta platicando con una larga línea de fans. Siempre con una sonrisa y cariño genuinos. Es a través de experiencias como estas que Sundance creó memorias duraderas en muchos asistentes que, estoy seguro, esperarán con ansias la próxima edición para volver a vivir algo así. 

Probablemente esa sea la gran y obvia clave para que, en el futuro, el festival crezca y atraiga a más audiencias: traer más actores y actrices, y si son estrellas consolidadas, qué mejor. La visita de Melissa Barrera y las sensaciones que dejó son ejemplos del potencial del festival.

Por lo pronto, Sundance CDMX 2024 resultó ser un experimento fascinante que si bien probablemente no haya sido un éxito financiero, parece haber sido cumplido con las expectativas cinéfilas de una introducción. Claro que siempre habrán detractores, desde el cineteco mamador que cree que Sundance es un festival inferior porque sus películas no tiene tomas sostenidas de 40 minutos hasta los que creían que el festival iba a apelar a familias no-cinéfilas, pero a juzgar por la emoción durante los Q&As, el ruido positivo que hubo en redes y la calidad de la mayoría de las películas, creo que hablo por muchos cuando deseo que el festival regrese el próximo año, con más películas, más sedes (menos Mítikah) y más estrellas.