Una semana después de su llegada a Netflix, La sociedad de la nieve de J.A. Bayona ya había alcanzado las 22.9 millones de vistas y encabezado los rankings de 88 países. Esto se sumó a la buena recepción por parte de la crítica (91% en RT al momento de escribir esto) y una avalancha de reacciones y comentarios positivos sobre la película en redes sociales.

La historia sobre el Milagro de los Andes es una que ya había sido contada antes, pero no con la humanidad y sensibilidad de J.A. Bayona, quien se alejó del morbo que caracterizó a otras películas sobre esta historia, y más bien se enfocó en el aspecto de hermandad y amor que ayudaron a este grupo de personas a sobrevivir a una situación brutal. El resultado es una película tan cautivadora como desgarradora sobre la naturaleza y resiliencia humana, una cuyo visionado inevitablemente conlleva derramar lágrimas.

Y es que el éxito de La sociedad de la nieve ya estaba cantado para cualquiera que prestara atención a las señales: estamos hablando de una historia impactante por naturaleza, un logro conocido a nivel mundial (con énfasis en Latinoamérica) y un director como Bayona que ya había demostrado, en Lo imposible y Un monstruo viene a verme, su tremenda capacidad para conmover, de manera responsable, al hablar de tragedias.

Además de todo lo anterior, la prueba definitiva de su inminente éxito a nivel mundial llegó en septiembre: durante el prestigioso Festival de San Sebastián 2023 no solo ganó el Premio de la Audiencia, sino que rompió el récord de puntos de la justa para lograrlo. Si eres escucha de nuestro podcast seguramente me recordarás gritándole a los cielos esa misma semana que Sociedad podría ser la gran contendiente internacional de la carrera, al estilo de All Quiet on the Western Front la temporada pasada.

El problema fue que Netflix no se dio cuenta de nada de esto.

Cuando hablamos de la ganadora del Oscar a Mejor Película vienen a la mente cintas de manufactura técnica destacada, aclamadas, conmovedoras y accesibles, es decir, que le hablen al público general y no solo a los cinéfilos más exigentes. Y entonces, si La sociedad de la nieve, un filme masivamente popular, cumple con todo esto ¿por qué ni siquiera logró la nominación al Oscar a Mejor Película? ¿Qué tiene que ver Netflix en todo esto? Vamos a explorar la respuesta en este texto.

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“La sociedad de la nieve” | Cortesía de Netflix

¿Por qué La sociedad de la nieve pudo haber triunfado en los Oscar?

La sociedad de la nieve obtuvo nominaciones a Mejor Película Internacional y Mejor Maquillaje y Peluquería, pero pudo haber logrado mucho más. Para ganar el Oscar a Mejor Película no se requiere ser la mejor película del año ni tampoco ser la más taquillera. De hecho, yo no digo que La sociedad fue la mejor película del 2023, simplemente que cumplía con los requisitos para tener éxito en el sistema de temporada de premios. Y es que existen muchos factores que influyen en la carrera al Oscar, pero quiero centrarme en uno de los más importantes: el “momento”. 

Hace unos meses, el crítico Kevin L. Lee resumió en Twitter/X la correlación entre el ganador del Oscar a Mejor Película y el sentimiento histórico de Estados Unidos (o a veces del planeta) en ese momento. Por ejemplo, hace un par de años la optimista y reconfortante CODA ganó en el primer año “pospandemia”, uno en donde la gente aún tenía miedo pero necesitaba estabilidad y confianza. 

Otro ejemplo fue Moonlight, una pequeña película independiente sobre la experiencia afroamericana, cuya magnífica dirección desborda sensibilidad y comprensión. La cinta de Barry Jenkins obtuvo la impobable victoria en 2017 por encima de la gran favorita: La La Land, un musical bonito y reconfortante que, lleno de actores blancos, hasta cierto punto recordaba al Hollywood de la vieja escuela, recordaba a los “viejos tiempos” de la industria. ¿Qué estaba ocurriendo en esa temporada (2016-17)? La elección y toma de posesión de Donald Trump, cuya campaña estaba enfocada en, sí, traer los “viejos tiempos” de regreso. De manera indirecta, la batalla La La Land vs Moonlight se sentía como “lo conservador” contra la humanidad y empatía; la victoria de Moonlight fue un reflejo del momento histórico, del terror que sentía el país hacia el inminente reinado conservador de Trump y la necesidad de elevar una película que representaba todo lo que el engendro naranja amenazaba con destruir: tolerancia y humanidad.

Para hablar de la carrera al Oscar a Mejor Película 2024 hay que analizar el momento histórico en el que estamos: Israel está cometiendo genocidio en Gaza y todas las potencias mundiales lo apoyan, la guerra entre Rusia y Ucrania sigue rugiendo, en Darfur se llevaron a cabo múltiples masacres el año pasado, Donald Trump está intentando regresar a la presidencia (probablemente lo logre), los ricos solo se hacen más ricos, el fascismo está en su punto más fuerte quizás desde la Segunda Guerra Mundial, la Tierra alcanzó temperaturas altas inéditas, incendios forestales provocan caos en todo el mundo, los animales son tratados sin empatía y todos los estudios científicos coinciden en que el planeta está al borde del colapso y nos encaminamos a la extinción. No estamos ante un panorama bonito. 

¿En dónde entra La sociedad de la nieve en esta teoría? Como ya habrás visto, tal vez entre lágrimas, el Milagro de los Andes es una historia increíble en donde somos testigos de lo inquebrantable que puede llegar a ser el espíritu humano. Es una muestra poderosísima de resiliencia humana. Y en medio de tan sombrío panorama en el que vivimos, el mensaje de La sociedad de la nieve, transmitido expertamente por Bayona, conectó con millones de personas alrededor del mundo: a pesar de todas las adversidades, a pesar de que todo parezca perdido, los seres humanos somos capaces de levantarnos, siempre y cuando utilicemos al amor y a la hermandad como guía. Era el mensaje perfecto para que en el año 2024 una película se coronara como la mejor de los premios Oscar. 

Los actores y la emoción

Otra arma que tenía la Sociedad a su favor era la emotividad, cualidad perfectra dada las singulares circunstancias de los premios Oscar. Hay dos datos clave que debes saber sobre la votación de las nominaciones a Mejor Película.

Primero, la Academia está dividida en 17 ramas: la rama de guionistas, la rama de montajistas, la rama de directores, etc…. De todas estas ramas, la más grande es la de actores

Segundo, todos los miembros de la Academia, sin importar la rama, votan en la categoría de Mejor Película y, por lo tanto, al ser mayoría, los votos de los actores son muy importantes (aquí explico a detalle cómo funciona la votación).

Por supuesto que hay una multitud de cosas que influyen en los votos de la rama de actores pero la experiencia y también la lógica nos dicen que la emoción es tal vez la más importante. ¿A qué me refiero? A los actores (por lo menos los que pertenecen a la Academia) les encanta la grandilocuencia, las transformaciones físicas, la espectacularidad y las lágrimas, las historias que les toquen el corazón. Es por ello que en las nominaciones (o ganadores) en categorías de actuación siempre encontramos una multitud de trabajos melodramáticos y emotivos: Brendan Fraser por The Whale, Andra Day por The United States vs. Billie Holiday, Rami Malek por Bohemian Rhapsody, Lady Gaga por A Star is Born o la reciente nominación de Annette Bening por Nyad, son prueba de ello.

Un ejemplo que todavía está fresco en la mente de muchos: la derrota de The Power of the Dog a manos de CODA hace dos temporadas. Entre todas las circunstancia que crearon el escenario ideal para el triunfo de CODA (mismas que expliqué a detalle en este texto), se encuentra la disparidad de sentimientos que provocaban ambas películas: The Power of the Dog era cerebral y fría, mientras que CODA era cálida y conmovedora, un crowdpleaser con un tercer acto emotivo. ¿Qué acontecimiento marcó el inicio de CODA rumbo a su conquista de los Oscar? Su victoria de Mejor Elenco (equivalente a Mejor Película) en los SAG, premios del Sindicato de Actores: durante esa velada, era palpable la emoción de los actores y la pasión que sentían hacia la película que los hizo reír y llorar. Cuando llegaron los Oscar, no hay dudas de que la pasión de la rama de actores (que en su mayoría también pertenecen al SAG) fue importante para impulsar a CODA hasta la línea de meta. 

¿Qué otras películas han sido percibidas como emocionantes y/o conmovedoras por el público en general? Everything Everywhere All At Once, Nomadland, Parasite y Green Book, todas ganadoras del Oscar a Mejor Película en los últimos 5 años. La sociedad de la nieve también pudo haber sido catalogada como una película capaz de despertar muchas y muy fuertes emociones: por eso fue la película más vista en Netflix durante semanas y por eso las redes sociales explotaron. Es una película que inevitablemente te va a hacer sentir algo. Es emocionante, es conmovedora y es inolvidable. El paquete perfecto para cautivar a los actores de la Academia y al público casual. 

Pero, ¿qué pasó? ¿Por qué los BAFTA ignoraron casi completamente a Sociedad? ¿Por qué, pese a todas las señales de su evidente e inminente éxito, nunca fue percibida como favorita para obtener la nominación a Mejor Película? ¿Por qué no logró adquirir fuerza rumbo al Oscar?

El desastre de Netflix

No es secreto que Netflix ha gastado millones y millones de dólares en campañas de marketing para intentar ganar la categoría reina de los premios Oscar, pero simplemente no lo ha logrado. Esto es, en parte, debido al rechazo que ha habido de la industria hacia la noción de una plataforma de streaming llevándose la victoria, pero los múltiples fracasos en temporada de premios han sido en gran parte por culpa del propio Netflix.

Año tras año, el “gigante del streaming” ha hecho un trabajo cuestionable escogiendo a sus contendientes fuertes de la temporada. Vamos a examinar su historial.

Después de probar y tener éxito en los Oscar a través de documentales en 2017 y 2018, Netflix comenzó a financiar proyectos personales y ambiciosos de cineastas consolidados y reconocidas en un intento por ganar prestigio y comenzar su conquista de los premios Oscar. El primero de ellos fue Alfonso Cuarón con Roma.

Rumbo al Oscar 2019, Netflix empujó con todo a Roma para ganar la categoría reina y aunque estuvo muy cerca de lograrlo, la realidad es que una película extranjera, en blanco y negro, contemplativa y sobre una cultura ajena a la estadounidense difícilmente iba a cautivar a una Academia que volcó su apoyo hacia Green Book, una comedia crowdpleaser muy estadounidense con el tropo de salvador blanco que tanto le gusta a Hollywood. Difícilmente podemos culpar a Netflix de este fracaso, pues apenas comenzaban y tuvieron en su contra al movimiento anti-streaming y pro-Green Book encabezado por Steven Speilberg. Sin embargo, lo que viene a continuación fue muy diferente.

Un año después, Netflix solo tuvo ojos para The Irishman de Martin Scorsese y Marriage Story de Noah Baumbach, dos películas que jamás iban a ganar el Oscar a Mejor Película: la primera por su duración (severamente criticada esa temporada) y la segunda por su sutileza. Entre las dos, solo ganaron un Oscar.

El problema es que, al volcar todo su apoyo de marketing en esas dos contendientes, Netflix se olvidó de sus otras películas. Tal vez Klaus hubiera superado a Toy Story 4 para ganar Mejor Película Animada si Netflix le hubiera tenido fe desde un principio en vez de esperarse a que los Annie Awards (premios top de la industria de la animación) la empujaran como la mejor película animada de la temporada. Dolemite Is My Name pudo haber sido una gran contendiente en categorías técnicas y above-the-line: divertida, crowdpleaser, con temática de la “magia de las películas” y con el regreso del gran Eddie Murphy… pero nunca recibió la atención que merecía por parte del gigante del streaming. Finalmente, Netflix tuvo suerte con The Two Popes, un biopic perfecto para seducir a los votantes blancos y viejos de la Academia que, por lo mismo, sorprendió con nominaciones de Guion y Actuación; digo “sorprendió” porque hasta unas semanas antes del anuncio de nominadas, Netflix la tenía un tanto enterrada. Fue el amor de la Academia, no Netflix, lo que la ayudó a obtener esas menciones. 

En la temporada 2020/21, la cosa fue peor. Netflix apoyó con todo a Mank de David Fincher, una película con impresionantes cualidades técnicas, pero fría y reflexiva, algo que difícilmente despierta el tipo de emociones que premia la Academia. También impulsó a The Trial of the Chicago 7, película convencional y muy blanca dirigida por el popular Aaron Sorkin que no logró ganar un solo Oscar. Durante esa carrera, Netflix dejó morir a The Dig y Da 5 Bloods , favoritas de la crítica y cintas con todas las herramientas para hacer ruido en varias categorías. ¿Saben a qué película sí impulsaron? Al drama redneck Hillbilly Elegy. Tremendo. 

En el ámbito internacional, Netflix ni siquiera volteó a ver a A Sun, una de las mejores películas de su catálogo y selección de Taiwán para el Oscar; de haber recibido el empuje de marketing, fácilmente hubiera sido nominada. Además, jamás se enteraron de que tenían Happy Old Year, bellísima selección de Tailandia para el Oscar, en su catálogo y tampoco la apoyaron en la carrera internacional.

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“Mank” | Cortesía de Netflix

Lo de El poder del perro en 2021/22 ya lo expliqué arriba, pero en resumen Hollywood siempre buscó una alternativa para no premiar a la película calculadora y encabezada por un personaje sumamente desagradable. 

¿Notan un patrón? Netflix se vuelca con todo hacia películas que cualquier analista de temporada de premios te podría decir que no tienen posibilidades de ganar el Oscar a Mejor Película. A veces, Netflix ni siquiera se da cuenta de que tienen oro en sus manos, tal y como ocurrió el año pasado con All Quiet on the Western Front, una película alemana antibélica que, de manera orgánica y con una promoción mínima de Netflix, estuvo casi un mes entero en el Top 10 Global de la plataforma. All Quiet tenía las cualidades ideales para hacer ruido en temporada de premios: espectaculares escenas, excelentes actuaciones, muy emotiva y del género bélico, el favorito de la Academia (en particular de sus miembors más blancos y viejos).

Pero en vez de que Netflix reaccionara en septiembre y comenzara a tratar con seriedad a All Quiet para montar una campaña de premios, continuó dándole todo su apoyo a Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades de Alejandro G. Iñárritu, una película pretenciosa y abstracta, exacamente lo que la Academia rechaza. También le prestó más atención a White Noise y Blonde, dos películas muy divisivas (para críticas y audiencias), que a la aclamada película alemana.

De repente, All Quiet on the Western Front encabezó la lista de nominaciones al BAFTA 2023. Netflix no la promovió, pero las audiencias y la industria vieron la película y eso se tradujo en premios. Los británicos la amaron y le dieron 7 premios, incluyendo Mejor Película. Era evidente que All Quiet podía ser una contendiente muy fuerte al Oscar a Mejor Película y fue entonces que el departamento de marketing de Netflix, por fin, comenzó a apoyarla. El problema es que ya era demasiado tarde y Everything Everywhere All At Once ya tenía todo el impulso de la carrera y se había consolidado como favorita indiscutible. Si desde un principio Netflix hubiera volteado a ver su catálogo, si hubiera analizado lo que tenía e impulsado la mejor y obvia opción para triunfar en los Oscar, tal vez ya tendrían a su primera ganadora de Mejor Película. Pero, una vez más, no se dieron cuenta. Imagínate pensar que Bardo era una mejor película de Oscar que All Quiet.

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“All Quiet on the Western Front” | Cortesía de Netflix

La elección de Maestro

Todo esto nos lleva hasta la actual temporada 2023/24 en la que Netflix tenía en su catálogo a películas como Maestro, May December, El Conde, Nyad, Rustin, The Killer y, por supuesto, La sociedad de la nieve. ¿La gran elegida para recibir la atención total de la plataforma? Maestro, película dirigida y protagonizada por Bradley Cooper sobre el legendario compositor Leonard Bernstein.

En primera instancia esta elección no luce nada mal, dado que Maestro obtuvo 7 nominaciones al Oscar 2024, incluyendo Mejor Película, Actor y Guion Original. Sin embargo, cuando analizamos con detenimiento desde ahora ya podemos saber que no es favorita en ninguna de esas categorías; el único Oscar que parece podría ganar es el de Maquillaje y Peluquería (curiosamente, La sociedad de la nieve podría quitárselo). En realidad Maestro fue una película divisiva entre audiencias y crítica que no ha generado pasión y definitivamente no va a ganar Mejor Película; sus nominaciones probablemente fueron producto del respeto que le tiene la industria a Cooper y el amor de los votantes más viejos por una narrativa y valores de producción a la vieja escuela.

En retrospectiva, es desconcertante que Netflix haya enfocado todos sus recursos en Maestro en vez de en La sociedad de la nieve, una cinta que, como ya expliqué arriba, no solo tiene las cualidades históricamente ideales para ganar Mejor Película, sino que además ya mostraba señales de despertar pasión en audiencias (el récord en San Sebastián 2023), todo lo contrario al filme de Bradley Cooper que tuvo un debut bastante silencioso en el Festival de Venecia. Netflix eligió un biopic romántico divisivo por encima de un espectáculo a nivel dramático y técnico con el mensaje perfecto para el momento histórico y la emotividad necesaria para generar pasión en votantes.

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“Maestro” | Cr. Jason McDonald/Netflix © 2023.

Sí, La sociedad de la nieve obtuvo nominaciones a Mejor Película Internacional y Mejor Maquillaje/Peluquería, pero no tengo dudas de que pudo haber llegado mucho más lejos con el impulso de marketing de Netflix y una fecha de estreno más tempranera; para cuando La sociedad llegó a la plataforma y comenzó a hacer ruido, las grandes contendientes de la temporada ya estaban definidas y había espacio para poco más en la mente de votantes.

Esto, claro esta, también es una muestra de lo torpe que es el sistema de temporada de premios, uno en donde un puñado de periodistas gringos (los infames awards pundits) seleccionan a las que consideran candidatas al Oscar, luego los premios regionales de la crítica seleccionan a otros contendientes y de repente todas las entregas comienzan a copiarse nominaciones y ganadoras las unas de las otras cual borregos sin la capacidad de pensar en otras candidatas. Bajo este sistema, suele ser difícil que películas con estrenos tardíos, sin importar su calidad, interrumpan este flujo de copy/paste. Además del trabajo de Bayona, The Iron Claw y The Color Purple son otros dos ejemplos de películas que fueron víctimas de este sistema.

El camino al Oscar suele tener sorpresas y en los últimos años se ha demostrado cierta evolución en la mentalidad de la Academia, pero hay ciertas cosas que se pueden predecir con la experiencia y el estudio adecuado. La posibilidad de éxito de La sociedad de la nieve triunfal en los Oscar 2024 estaba cantada, pero Netflix, una vez más, subestimó a una película internacional, la estrenó tarde y no le dio el apoyo que necesitaba. Y probablemente pague las consecuencias por ello, pues de las 18 nominaciones que obtuvo, los pronósticos (y la lógica) apuntan a que solo se llevará una o tal vez dos estatuillas a casa (solo The Wonderful Story of Henry Sugar/The After en Corto Live Action y Maestro/Sociedad en Maquillaje lucen como posibilidades realistas).

Netflix no aprende de sus errores y parece estar más lejos de nunca de completar su eterna misión de conquistar los premios de la Academia.