En los premios Oscar 2021, Netflix se llevó siete premios a casa: Mejor Fotografía, Mejor Diseño de Producción, Mejor Documental, Mejor Corto Live Action, Mejor Corto Animado, Mejor Diseño de Vestuario, Mejor Maquillaje y Peinado. Esto podría ser percibido como un triunfo para el gigante del streaming — después de todo superaron al resto de estudios — pero si examinamos más de cerca la situación y su alineación de películas, la noche fue un gran fracaso.

En un año pandémico con cines cerrados y audiencias consumiendo vorazmente contenido en casa, Netflix fue más visto que nunca y eso sugirió la posibilidad de que pudieran arrasar con la temporada de premios y, por primera vez en la historia, el gigante del streaming pudiera alcanzar una de sus metas más importantes: ganar el Oscar de Mejor Película. Sin embargo, se quedó lejos de lograrlo, pues sus dos apuestas más fuertes “The Trial of the Chicago 7” y “Mank” tuvieron problemas estableciéndose como fuertes candidatos en la categoría mayor. Que Netflix haya volcado sus recursos en estas dos cintas habla de la desconexión que tienen con la realidad.

Aunque Netflix obtuvo un número récord de Oscars, no lo lograron en las categorías más importantes (guionismo, actuación, dirección). Netflix se decantó por “Ma Rainey’s Black Bottom”, “Mank” y “The Trial”, cintas frías, tradicionales y con poco atractivo mainstream que nunca iban a ganar Mejor Película. Tampoco son películas que iban a apelar a votantes internacionales.

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MANK | Cortesía de NETFLIX

Al hacer esto, dejaron de impulsar al cine fresco y con narrativas más interesantes como “Da 5 Bloods”, “The 40-Year-Old Version” o incluso “The Half of It”, coming-of-age que fácilmente pudo haber contenido en Mejor Guion Original durante la temporada. Aunque alcanzaron a meter a “The White Tiger” en Mejor Guion Adaptado, las opiniones de votantes anónimos y reportes de periodistas apuntan a que el filme de Ramin Bahrani gustó mucho y pudo haber contendido en más categorías. El problema: Netflix no la apoyó con suficiente fuerza.

Otro ejemplo fue escoger a su pírrico intento de imitación de Disney, “Over the Moon” sobre la vibrante “The Willoughbys”. Le dieron más promoción en categorías técnicas a la divisiva “The Midnight Sky” por encima de la popular “Jingle Jangle”. Eligieron a la conservadora y muy blanca “Hillbilly Elegy” por encima de la excepcional “The Dig”. Impulsaron a la poco memorable “The Life Ahead” por encima de “A Sun” y “La trinchera infinita”. Hay una desconexión total entre lo que Netflix cree que va a ganar premios y lo que las audiencias globales perciben como contenido de calidad. Y precisamente, el gusto popular de audiencias se ha vuelto clave durante la temporada de premios. Como claro ejemplo, este año tuvimos la categoría de Mejor Documental.

La obtención del Oscar 2021 de Mejor Documental terminó siendo una enorme suerte para Netflix, pues durante todo el año ni siquiera voltearon a ver a la enormemente popular “My Octopus Teacher” como un posible contendiente. Como expliqué en mi previo de la categoría, el documental creció orgánicamente, se posicionó en el Top 10 Global durante semanas y conectó con audiencias de una manera muy especial. Pero al gigante del streaming no le importó y durante todo 2020 y los primeros meses de 2021 siguió volcando su atención en “Crip Camp” y “Dick Johnson is Dead”, dos excelentes documentales que no estuvieron ni cerca de obtener el número de vistas que la historia del pulpo. 

Fue tan grande el amor orgánico hacia “My Octopus Teacher” que, a pesar de un mínimo empuje de marketing de Netflix, las nominaciones y premios comenzaron a caer, generando una avalancha imparable que culminó en el Oscar. Netflix ni siquiera tuvo que meter las manos, pero el hecho de que se hayan resistido tanto tiempo en impulsar al documental más popular de su plataforma, habla de la poca comprensión que tienen del sistema de temporada de premios. Sí, la calidad es importante y ciertas historias van a ser preferidas por encima de otras, pero cuando tienes un cuerpo de más de 9,000 votantes (como es el caso de la Academia), es evidente que tus películas más vistas van a tener cierta prioridad.

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“My Octopus Teacher” | Netflix

Y este problema se ha visto durante los últimos años. A pesar de su gran calidad, “Roma” y “The Irishman” nunca iban a ser percibidas como indispensables por audiencias. Históricamente le han cerrado a grandes películas para impulsar a las que ellos erróneamente perciben como carnada de Oscar. 

Kathryn Hahn y Paul Giamatti bien pudieron haber contendido por sus soberbias actuaciones en “Private Life” (2018), pero no fue hasta que Hahn estuvo en boca de todos gracias a WandaVision que las redes sociales de Netflix le prestaron atención a su infravalorado trabajo. ¿En dónde estaba ese impulso hace dos años cuando salió la película en Netflix? 

Muchos culpan a la Academia de tradicionalista por haberle dado el Oscar de Mejor Animación a “Toy Story 4” en vez de a  “Klaus”, pero Netflix tuvo mucho que ver ahí. Durante la temporada hicieron el mínimo esfuerzo por darle visibilidad a “Klaus” y cuando se dieron cuenta de que tenían posibilidades de ganar el Oscar (gracias a que el filme barrió en los Annie Awards), ya era demasiado tarde. 

¿Por qué hace un año prefirieron impulsar el trabajo técnico de “The Irishman” en vez de el de “Dolemite is My Name”? El diseño de vestuario de Ruth E. Carter, por ejemplo, les pudo haber dado el Oscar, pero volcaron más recursos en la gris y poco innovadora vestimenta del filme de Scorsese, misma que nunca iba a ganar el Oscar.

Y así podemos destacar más ejemplos de cómo Netflix tiene un serio problema en su toma de decisiones con respecto a la temporada de premios. Su modelo no le tiene fe a sus audiencias y a sus opciones más atrevidas. Mientras eso no cambie, la plataforma seguirá sin poder descifrar el enigma del Oscar a Mejor Película.